Piden la nulidad del juicio contra el grupo desarticulado en Tenerife en 2010

EFE

Las defensas en el juicio que se sigue desde este lunes en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife contra una banda de tráfico de drogas desarticulada en la isla en 2010 han solicitado la nulidad de la causa, por entender que carece de base o que se han vulnerado los derechos de los procesados.

En este juicio, se sientan en el banquillo 23 personas para las que el fiscal pide un total de 237 años de prisión, al considerar que formaban parte de una organización dedicada al narcotráfico, así como al robo con violencia, extorsión, amenazas, prostitución y corrupción de menores, abusos sexuales, simulación de delito, tenencia ilícita de armas de fuego, y otros.

En el trámite de cuestiones previas, los abogados de la defensa han demandado al tribunal que declare nula la instrucción, con varios argumentos, como el de que las acusaciones parten de unos pinchazos telefónicos que se hicieron en relación con otra causa.

El Ministerio Fiscal ha respondido que no se han vulnerado los derechos de los acusados y ha explicado que la operación policial se inició por los datos facilitados por un testigo protegido que estaba en una investigación sobre mafias.

El juicio comenzó con retraso debido a que uno de los considerados cabecillas de la organización prestaba declaración en Puerto de la Cruz por otro delito.

Durante esta primera jornada de juicio, han intervenido ante el tribunal once de los acusados, la mayoría de ellos para negarse a declarar, postura ante la cual el fiscal ha reaccionado leyendo a la sala lo que habían dicho durante la instrucción del caso.

Uno de los que sí declaró fue un ciudadano camerunés, que ha negado cualquier implicación en los delitos y ha alegado que, si vendiese cocaína, para qué iba a trabajar.

Este imputado ha explicado que mantenía con otra de las acusadas una relación sentimental y que no estaba al tanto de todo lo que ella hacía en la tienda de productos africanos que tenía en el municipio de Puerto de la Cruz.

Algunos de los acusados han reconocido que consumían cocaína pero han negado que traficasen con ella y, en cuanto a la procedencia, la mayoría ha destacado la facilidad con la que esa sustancia se compra en cualquier parte.

Una de las acusadas que este lunes no ha querido declarar había reconocido ante la Policía que tenía miedo de tres de los acusados, así como que vendía cocaína en el bar que regentaba.

Otro de los acusados admitió que conocía a varios de los encausados porque vendía huevos de sus granja al restaurante en el que los otros trabajaban, propiedad de uno de los supuestos cabecillas, a los que también conocía por amigos comunes y porque a uno le había vendido una furgoneta y objetos diversos.

Los dos supuestos cabecillas de la presunta organización han sido los únicos que han asistido a la vista esposados y la previsión es que el juicio, que continuará mañana, dure unos quince días.

Según el Ministerio Fiscal la droga llegaba a Tenerife por contactos con ciudadanos africanos y entre los miembros de esta supuesta organización también hay alemanes, italianos y españoles.

Algunos de los 23 encausados también están acusados de participar en asaltos a viviendas, así como de controlar a prostitutas y de otros delitos.