¿Pero hay que pagar por Whatsapp?

ESTHER PÉREZ VERDÚ

Para utilizar Whatsapp con un iPhone hay que pagar 0,89 euros para descargar la aplicación en el móvil. Este pago es único y permite descargar actualizaciones y utilizarlo sin tener que volver a pagar. Por el contrario, si se quiere utilizar Whatsapp en un móvil con el sistema operativo Android, la descarga hasta la fecha es gratuita, supuestamente por motivos promocionales. La compañía advierte, sin embargo, que la renovación de la aplicación cuesta 0,89 euros al año. Hasta ahora, esa renovación de pago en sistemas Android se había postergado sin fecha fija, por lo que el panorama presenta a los usuarios de iPhone pagando por la herramienta y a los de móviles Android disfrutándola gratis.

Hace unos días, algunos usuarios de Android empezaron a recibir mensajes en sus móviles avisando de la próxima fecha de caducidad de la aplicación y del cobro inminente. En seguida saltaron las alarmas y se armó un revuelo en la comunidad móvil de este sistema operativo. Si bien el coste de renovación parece bastante razonable, las quejas iban en la línea de tener que pagar de forma anual, mientras que en los iPhone el pago seguiría siendo único. La pelea estaba servida. Pero parece que el cobro se ha quedado en amenaza y Whatsapp sigue renovando las licencias en Android si el usuario dice que no paga. La renovación se hace por un mes, no por un año, así que esa previsión de cobro sigue estando vigente.

La compañía sigue sin confirmar nada al respecto, pero se mantiene el aviso en su blog por el que los usuarios de Android tendrán que pagar cuando se acabe el período promocional. Todo apunta a que los mensajes recibidos estos días son un sondeo para comprobar si los clientes están dispuestos a pagar y que, después del revuelo montado en Internet, han recogido velas y cambiado el plan. También existe la teoría de que la compañía busca promoción gratis.

Sea como fuere, si Whatsapp quiere cobrar a los usuarios, no debería demorarlo mucho con la creciente competencia que tiene.

Buscando otras alternativas

Line. Parece el competidor más serio de Whatsapp hasta la fecha, llegando a los 75 millones de usuarios en poco tiempo. El hecho de no requerir el número de móvil para iniciar una conversación hace que su difusión sea más rápida. Los emoticonos exagerados que presenta y la posibilidad de hacer llamadas, hacen el resto.

SpotBro. De factura española, se presenta como la opción más segura, ya que todos los mensajes se envían encriptados. Para los desarrolladores de esta app, la seguridad de los datos era el objetivo a cumplir. Por ahora no tiene tanta difusión como Line, pero tienen su nicho de mercado en las empresas y en sus chats privados.

Viber. Fue de las primeras aplicaciones para móviles pensadas para llamar a través de Internet, en vez de la línea de teléfono. Aunque estaba pensada para VoIP, también permite el envío de mensajes de texto. Uno de los inconvenientes que le achacan a Viber es el poco respeto al derecho a la privacidad de sus usuarios.

Joyn. Se trata de un proyecto realizado por Orange, Vodafone y Movistar para sustituir los SMS. Dado que solo funciona en los móviles que utilizan estas operadoras, su principal problema es que la expansión es bastante más limitada. De hecho se le conoce como «el Whatsapp de las operadoras». Solo está disponible para Android.

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