Perdomo: «Sólo di permiso para una cocinita y un bañito»

ANTONIO F. DE LA GÁNDARA

El exalcalde de Tinajo Luis Perdomo aseguró ayer en la Audiencia que en 1999 dio permiso «verbal» al vecino Andrés Cabrera para que llevara a cabo unas obras en un cuarto de aperos en La Geria, pero, matizó, «sólo para una cocinita y un bañito». El alpendre es hoy toda una vivienda.

El presidente honorario de Coalición Canaria en Lanzarote y alcalde de Tinajo entre 1979 y 1999 Luis Perdomo Rodríguez, se sentó este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial junto a un vecino del pueblo y un constructor, los tres acusados de un delito contra la ordenación del territorio.

Según el fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo, Javier Ródenas, en 1999 el vecino de Tinajo Andrés Cabrera, apoyado por el constructor José Corujo, acometió obras de reforma en un cuarto de aperos de su propiedad que a duras penas se mantenía en pie en el suelo protegido de La Geria (espacio natural desde 1994) hasta convertirlo en una vivienda unifamiliar.

La acusación entiende que lo hizo con el permiso «verbal» del alcalde y sin contar con la previa y preceptiva licencia de calificación territorial del Cabildo ni la licencia municipal.

El fiscal pedía inicialmente penas de hasta 4 años de cárcel y 14 de inhabilitación, pero admitió dilaciones indebidas en el proceso ajenas a la voluntad de los acusados y bajó a un año de cárcel para cada uno, además de nueve de inhabilitación para el ex alcalde de la UCD y de CC, hoy retirado de la política.

Entre encogimientos de hombros y lamentaciones por mala memoria, el dueño del cuarto de aperos admitió que a finales de los noventa quería acondicionar la construcción para irse a vivir allí con su familia, y como en el Cabildo «no me daban soluciones», dijo, se fue a ver al alcalde, que de modo «verbal» le dio el permiso.

El constructor dijo que en aquella época con la autorización del primer edil bastaba. Perdomo admitió que había autorizado de modo verbal a Cabrera, en una conversación «de bar», mientras tomaban café, y sólo para hacer «una cocinita y un bañito, nada de una casa».