Parlamento y Ejército

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

El Parlamento de Canarias, gracias al apoyo de los diputados de CC y PSOE, desestimó esta semana tomar en consideración la modificación de la ley turística planteada por el Cabildo de Gran Canaria. El mismo Parlamento, el mismo día y con los mismos votos, también impidió que se abriera el debate sobre la reforma electoral al rechazar la iniciativa presentada por Nueva Canarias que postula rebajar los topes para acceder a la Cámara a un 5% insular, frente al 6% a nivel regional y el 30% insular que ahora existen.

Ni en uno ni en otro caso hubo debate, en lo que ha de ser el templo del debate. Pero, que a nadie le llame a escándalo, no es la primera vez que las mayorías desestiman tal opción. Las propuestas legislativas elaboradas por iniciativa popular acumulan unos cuantos reveses de este estilo. Sin embargo, resulta clamorosamente llamativo comprobar como en las dos propuestas todas las fuerzas políticas representadas en el salón de plenos asumieron que se precisan cambios.

En una, la ley turística, los desestimantes se escudaron en que la propia norma contempla una reconsideración en el mes de mayo, sin importarles que la mayoría económica y política de Gran Canaria reclama correcciones que se ajusten a las necesidades de esta isla, de la misma manera que en su día se admitieron para La Palma, La Gomera y El Hierro. En la otra, la reforma electoral, el «no» a debatir se sustentó en que ella ha incluirse en la reforma del Estatuto, para la que, por cierto, sigue sin haber fecha, y sin preocuparles que una amplia mayoría social demanda que, de una vez, se corrija un sistema que, al menos, de manera pronta, hasta tanto lo hacen ley, no siga excluyendo a importantes masas de electores.

Cosas de la política, amigo Sancho. Rehabilitar y construir en suelo ya calificado como urbanizable hasta un tope no es incompatible pero los celos político lo hacen. Y en el suma y sigue del esperpento y de enconos, algunos reformistas van y consiguen la parálisis absoluta.

Más cosas. Cómo no es poca la crisis de representatividad, siguen perpetuando un sistema electoral bien poco representativo que, además, deja hecho unos zorros el mandato constitucional de aspirar a la máxima proporcionalidad y el principio de un hombre un voto, que cada día vale menos.

Y el 12 de marzo, coincidiendo con el 28 aniversario del referéndum de la OTAN, en el que en Canarias ganó el no, se publicó que el Ministerio de Defensa está en proceso de remodelar las Fuerzas Armadas y no descarta radicar en Fuerteventura un nuevo regimiento del Ejército de Tierra, lo que hace presuponer que la isla está llamada a ser base logística militar, ante eventualidades futuras. Nada descabellado, por cierto, pero convendría que se diese cumplida información a la ciudadanía, sobre todo si recordamos las palabras que dijera hace un par de años el que fuera jefe del Mando Militar de Canarias, teniente general César Muro Benayas, cuando llamaba la atención sobre la cercanía de las Islas al Sahel, con sus peligros terroristas, y, advertía también que el petróleo podría ser un foco de inestabilidad.