Los saraos que cada año se organizan en Madrid con motivo de Fitur no se diferencian  mucho entre sí y siempre se parecen a los de ediciones anteriores. Las fiestas, cócteles y ágapes variados que giran alrededor de la feria de turismo son una suerte de deja vu, un  eterno día de la marmota que oscila entre el glamour y la caspa.  


Este año el banderazo de salida para la exaltación de la canariedad y la caza y captura de la croqueta -deporte éste de riesgo entre según qué personajes de codo veloz- lo dio el alcalde de las Palmas de Gran Canaria, Jerónimo Saavedra, para promocionar la candidatura de la ciudad a capital europea de la cultura 2016.  Hubo en esta ocasión al menos un motivo tangible: poner en valor el objetivo común de convertirse en la ciudad elegida y de paso promocionar Gran Canaria como destino turístico.


El lugar donde se celebró el acto, el antiguo hotel de los toreros reconvertido en símbolo de la modernidad madrileña, que conserva en las paredes cabezas de morlacos  y en cuya terraza se congrega la gente guapa a beber cosmopolitan, es la metáfora perfecta de la cohabitación del aroma a Kalvin Klein con el de la naftalina que caracteriza este tipo de eventos.
Además de las autoridades de rigor hubo algunos rostros conocidos, famosos y famosetes que se dejaron caer por la plaza de Santa Ana para sumar su granito de arena  y salir en la foto. Después de un pasacalles de petardos y zancudos que vino metiendo ruido desde Callao para calentar la tarde, se abrió puntualmente el turno de los discursos, breves y sobrios, aunque ahogados por el ruido la cháchara de fondo de los menos respetuosos.


Cada uno se ajustó a su guión. La delegada del Gobierno, Carolina Darias, barrió para casa con elogios al Ejecutivo de Zapatero por su apoyo al turismo canario; el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez, abogó por que Europa vea a las Islas como puente entre culturas. Y Saavedra, el gran valedor de la candidatura a capital cultural en la que al principio pocos creían y a la que ahora todos apoyan, reiteró su apuesta por abrir una nueva etapa, lejos del “tradicional pasotismo” de algunos paisanos. Su llamada a apostar por el riesgo frente a la desidia puso la nota de estímulo a la velada. El video de la candidatura mejoró cuando a eso de la mitad empezó a sonar el audio. Pero a esas alturas los asistentes ya estaban en otra. En la croqueta, claro.