Objetivo: salvar a 'Pancho'

23/10/2007

Se trata de un gran mero de 40 kilos de peso que ha conquistado el corazón de los aficionados al submarinismo en la isla de El Hierro. Ahora, buceadores y herreños están preocupados por el futuro de 'Pancho', todos esperan que logre vivir hasta los 50 años de vida que tienen los meros.

Nació hembra y terminó por convertirse en macho. Se trata de un mero de 40 kilos de peso que ha conquistado el corazón de los aficionados al submarinismo en la isla de El Hierro.

Vive en una de las zonas de inmersión más conocidas de la Reserva Marina del Mar de Las Calmas, El Desierto, y en sus 40 años de vida ha dada a conocer a la más pequeña de las Canarias por todo el Mundo a través de las fotografías que le han hecho, cada año, los mejores fotógrafos submarinos de Europa.

Ahora, submarinistas y herreños están preocupados por el futuro de Pancho, todos esperan que logre vivir hasta los 50 años de vida que tienen los meros. Hace años perdió a su compañera, Natalia, en manos de pescadores furtivos. En El Hierro se espera que no ocurra lo mismo con "Pancho".

Meros hay en Canarias como en el Mediterráneo pero la gran presión pesquera en aquella zona ha hecho que busquen las aguas profundas y sea más difícil verlos. No ocurre en esta zona de El Hierro porque Pancho vive en esta Reserva Marina que queda protegida del capricho de pescadores, no así de los furtivos, que en más de una ocasión han intentado darle caza.

De esos incidentes le ha quedado huella física en su boca. Ha mordido anzuelos pero se ha sabido zafar de ellos y su picaresca llega al extremo de hacerse con la carnada sin picar. De la huella psicológica, ni rastro, porque lejos de hacer honor a su especie y esquivar a las amenazas con formas de humano con botellas a la espalda se acerca a saludarlos para darles la bienvenida a su fortaleza de El Desierto, donde vive solo.

Hace las reverencias y posa coqueto para quien se interese en llevarse un recuerdo fotográfico del pez más popular de la isla. Llega a rozarse sin pudores con los humanos y si son féminas con el pelo rubio, largo y preferiblemente suelto, mejor.

Pancho es popular no sólo entre los buceadores. Se ha convertido en un icono entre las gentes del pueblo de La Restinga. Representa el respeto con el que sus habitantes conviven con el medio marino, que durante décadas les ha dado de comer. Los pescadores profesionales, por un lado, han insistido en la necesidad de proteger al pez que trae turismo al pueblo, lo mismo que los empresarios de la restauración, que, por convicción, cumplen con el viejo pacto verbal que hace años les comprometió a no poner meros en sus cartas de comidas.

Desde El Hierro, los fotógrafos submarinos que este años han regresado a la isla para participar en el certamen internacional de fotografía submarina, el Open Fotosub Isla de El Hierro, se disponen estos días a visitar de nuevo a su querido mero Pancho.

Pancho volverá a demostrar al Mundo las excelencias de un pequeño territorio declarado en su totalidad Reserva Mundial de la Biosfera y sus vecinos piden que no se le perturbe y, sobre todo, que no se le pesque, es lo mínimo que podríamos hacer por él. Y para los Panchos que están por nacer otro consejo. No orinar en los pequeños charcos costeros, porque es el lugar escogido por el mero hembra para depositar sus huevos, y podrían acabar muriendo, pero esta vez por la toxicidad de nuestra urea, un pequeño detalle pero que permitirá salvar a nuevos Panchos.