Ni caso a la enferma de fibromialgia en huelga desde hace una semana

16/11/2011

La voz de Mari Carmen es casi un murmullo después de una semana en huelga de hambre en protesta por que le deniegan la incapacidad total a pesar de padecer fibromialgia y fatiga crónica. A pesar de todo, su tenacidad permanece intacta animada por el apoyo ciudadano, el único que ha tenido hasta ahora.

Cuatro kilos y 300 gramos ha perdido Mari Carmen Quiza, enferma de fibromialgia y fatiga crónica, tras una semana de huelga de hambre. El peso y las fuerzas físicas son lo único que ha perdido durante  esta protesta para la que no ha recibido ninguna respuesta institucional, solo el apoyo de los ciudadanos.


Siete días después de comenzar esta medida tan extrema, que cumplió precisamente ayer, Quiza (A Coruña, 1964) está lógicamente más débil pero igual de férrea su voluntad de seguir adelante. La huelga la está haciendo a la vista de todos, entre la avenida peatonal Primero de Mayo y el Instituto de la Seguridad Social, en Puerto del Rosario, donde se sienta con sus carteles de protesta cada día a recoger firmas.

El apoyo de los ciudadanos es lo único que ha recibido en esta semana. «Todo el mundo pasa, solo tengo las muestras de solidaridad de la gente».


Este todo el mundo al que se refiere la enferma que solicita la incapacidad total es la Justicia y la Seguridad Social. En dos sentencias que tiene recurridas, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Puerto del Rosario le deniega esta incapacidad total. Con la Seguridad Social le ocurre otro tanto, de hecho la misma semana que inició la huelga de hambre tuvo que reincorporarse a su trabajo de jardinera en Corralejo, de donde fue sacada en ambulancia.


Quiza, que tiene reconocida un 54% de minusvalía, camina ayudada de un bastón y soporta dolores. «Día y noche». El tanto por ciento de minusvalía se lo apreciaron ahora hace dos años, por lo que en breve tendrá que revisarlo.
Desde que inició la huelga de hambre, se alimenta exclusivamente de líquidos: agua y azúcar, zumos y bebidas isotónicas. «Estoy sin fuerzas para hacer hasta los trámites de médicos. Me cuesta, pero tengo que seguir».

Ningún médico la controla durante la protesta, ya que acudió a Cruz Roja y le dijeron que ya no tenían servicios médicos. «A nadie le interesa controlarme ni tampoco hacer caso de mi petición».