"Mortadelo y Filemón también son de Canarias"

Óscar Hernández Romano
ÓSCAR HERNÁNDEZ ROMANO

Rotulador negro en mano y sentado delante de una mesa, como más cómodo se siente, Paco Ibáñez Talavera (Barcelona, 1936), al que no le abandonó en ningún momento su sonrisa, compartió ayer en el Eroski del Centro Comercial El Mirador de Jinámar (Telde) unas horas con muchos de sus fieles seguidores grancanarios.

Me gusta mucho esta tierra. Mortadelo y Filemón son de todos lados, también tienen algo de Canarias, claro que sí», afirmaba mientras atendía con tranquilidad a uno de sus fieles, mientras le preguntaba por otro de sus numerosos y famosos personajes: «¿Qué es de Rompetechos, dónde está metido?, le cuestionaba. «Está todavía por ahí, qué más quisiera yo que saliera de nuevo, pero apenas ya tengo tiempo. He intentado dibujar también con la mano izquierda, pero no se me da tan bien», aseguraba Ibáñez.

El historietista, como así le gusta que le llamen, pasea orgulloso su extensa y magnífica obra a lo largo y ancho del país cada vez que puede y lo requieren (le es imposible cubrir todas las solicitudes), y ayer pudo comprobar que su Mortadelo y Filemón su obra cumbre, pero ni mucho menos única también se disfrutó y disfruta en tierra isleña, donde ya ha estado en varias ocasiones.

Las muestras de cariño fueron numerosas. Paradójicamente, fueron los menos niños los que más se acercaron ayer a Telde para obtener uno de sus autógrafos, que se convirtieron más bien en caricaturas, porque no se conformó el catalán con el breve «con cariño: Paco Ibáñez», sino que dedicó su tiempo a cada una de sus dedicatorias, donde destaca en ellas una cara de su queridísimo Mortadelo, con disfraz incluido.

Alguno incluso se atrevió a llevarle alguna viñeta de producción casera, como homenaje al gran maestro: «Mira, dibujan mejor que yo un rato», señalaba cada vez que le enseñaban una réplica de sus propios dibujos que guardaba con mimo.

No es de extrañar su afirmación. Confiesa además en cada entrevista Ibáñez que «nunca he sabido dibujar muy bien», pero no puede negar sin embargo que sus ilustraciones han sido y serán un modelo a seguir y referentes para muchos. Y ayer, en Telde, pudo comprobarlo una vez más.

Desde su primera publicación de cierto éxito, Haciendo el indio (en la revista La Risa, 1953), hasta su ya aclamado Mortadelo y Filemón (1958), pasando por Melenas, Kokolo, La familia Trapisonda (de ese mismo año 58), El botones Sacarino (1963), Rompetechos (1964) o Pepe Gotera y Otilio (1966), entre otros, Paco Ibáñez no ha parado de hacer reír a toda España, un éxito rotundo que se extendió además a países como Dinamarca, Holanda y, sobre todo, Alemania, donde se han vendido más de 50 millones de copias de su obra cumbre.

Ibáñez ha reconocido más de una vez que es el que más ejemplares de su obra firma de España. Y ayer se pudo comprobar en el Eroski de Telde. Mortadelo y Filemón siguen muy vivos 53 años después.

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