ENTREVISTA

Miguel Ángel Ramírez: "El palco da relaciones pero no negocios"

19/02/2012

El empresario y también presidente de la Unión Deportiva Las Palmas se aferra al optimismo en un año muy complicado para la economía. Entiende que la reforma laboral puede ser un revulsivo en positivo.

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—En estos tiempos de crisis, ¿duerme  tranquilo estando al frente de un grupo empresarial con más de 4.000 empleados?
—Tenemos exactamente una plantilla de 4.120 trabajadores, de los cuales 700 trabajan en la Península, en Palma de Mallorca, Burgos, Extremadura, Sevilla y la mayoría en Madrid. Nuestra cultura es la de dar servicios y nuestro negocio, además de tener un porcentaje de beneficio pequeño, tiene como materia prima el personal. A las empresas que nos dedicamos a este tipo de servicios, no nos asusta tener mucho personal, porque nuestro caso es al contrario del resto: cuantas más personas tenemos, más dinero ganamos.


—-¿Pero la crisis se ha dejado notar en el sector?
—Muchísimo. El año pasado destinamos en torno a un millón y medio de euros a despidos que venían impuestos por las distintas administraciones, que, aunque tuviésemos un contrato en vigor, nos obligaban a reducir en un 20% los contratos.                     


  —¿Cómo valora a reforma laboral?
—Estos días uno oye decir en algunos debates que en España ya era posible despedir pero no es cierto. Se podía despedir pero a base de poner mucho dinero sobre la mesa. La mayor parte de los despidos ha sido cobrando o porque la empresa se ha ido a la quiebra. No vale decir eso de que sale gratis despedir. La reforma laboral lo que hace es traer más equilibrio, nos iguala. Había un desequilibrio a favor de los sindicatos y los trabajadores, y en algunos casos preferían que la empresa se fuese a la quiebra antes que comprometerse a sacarla adelante. Por eso han cerrado muchas empresas en España. Creo que tiene que haber una actitud menos reivindicativa y ser más solidarios. Todos: empresarios y trabajadores.


—-¿Aplicará en sus empresas la reforma laboral?
—Por supuesto. Si queremos seguir siendo competitivos, no nos quedará más remedio que en las diferentes empresas tomar decisiones basadas en la reforma laboral. A modo de ejemplo: por mantener condiciones de trabajadores que vienen de otras empresas, se puede dar el caso de estar dándole a un cliente un servicio, este me paga el precio normal del mercado y  un trabajador cobra por ese trabajo un sueldo, cuando su compañero cobra por lo mismo el doble de sueldo. Ese desorden laboral tiene que regularse. Son situaciones heredadas de momentos de vacas gordas y ahora estamos todos en época de vacas flacas. Nuestro grupo el pasado año tuvo el 50% menos de beneficio, cuando en este tipo de empresas el beneficio se destina a fortalecer el músculo financiero de la compañía. El trabajador ha seguido cobrando lo mismo, pero la banca no cobra lo mismo al empresario.


—El salto a la Península ¿es una aventura con vocación de continuidad, es una osadía? Sobre todo en un momento donde las empresas reducen su dimensión.
—No, no. Entendemos que tenemos que salir de Canarias si queremos desarrollar nuestra vocación de servicios y de crecimiento. Por eso tenemos nuestras propias instalaciones en la Península. No recuerdo ningún empresario canario con tantos empleados en la Península. Estamos orgullosos de que alguien pueda ir a un palacio de Patrimonio Nacional  y vea a un vigilante con el escudo de Seguridad Integral Canaria.


—-¿Ese apellido canario de la empresa ha sido obstáculo en la Península? ¿No se planteó quitarlo?
—En un momento dado pensamos en crear otra compañía para operar en la Península, porque nos ha costado muchos años. Íbamos a concursos y el mero hecho de ser canario era un obstáculo, pero creo que hemos demostrado a las administraciones nuestra vocación de continuidad. Hoy somos un referente a nivel nacional como empresa de seguridad.


—-¿Canarias valora en general los esfuerzos empresariales? ¿El empresario está bien visto?
—No. Pero no solo en Canarias; es en general. En España el empresario es visto desde la clase laboral como alguien que solo quiere hacerse millonario a costa de los trabajadores. Yo creo que si no hay empresarios, no hay trabajadores. Es tan importante lo primero como lo segundo. La figura del empresario en España no está todo lo bien vista que sí lo está en otros países. No olvidemos que los empresarios en muchos casos ponen en riesgo su dinero, su patrimonio personal, con el único fin de tener abierta la empresa y de pagar a sus trabajadores. Hoy hablamos que hay más de cinco millones de personas en el paro, ¿pero cuántos de ellos son ex empresarios?


—El 60% de la facturación de su grupo lo aportan las  administraciones y en Canarias gobiernan todos los partidos. ¿Cómo consigue entenderse bien con todos?
—Se consigue, como hago yo, no siendo de ningún partido en concreto, siendo un empresario independiente, y tratando de mantener buenas relaciones con todos los líderes políticos al margen de las siglas a las que pertenezcan.


—-¿Y se consiguen negocios siendo presidente de la Unión Deportiva Las Palmas?
—Paradójicamente, puedo contar ejemplos: llevo muchos años llevando la seguridad de los colegios de Las Palmas de Gran Canaria, y ya no la tengo; llevo muchos años concursando a la limpieza del Instituto Municipal de Deportes, donde se encuentra el propio Estadio de Gran Canaria, y nunca he conseguido ganar ese concurso; me he presentado en una UTE importante a los vertederos, y no hemos sido ganadores… Quienes crean que hoy los políticos se complican la vida adjudicando a unos o a otros se equivocan. Las adjudicaciones se las llevan las mejores empresas que, por lo tanto, son las mejores ofertas. Unas veces se gana y otras se pierde, como ocurre en el fútbol.


—-¿Le consta que haya empresarios y políticos que aprovechen ir al fútbol para hacer negocio?
—No. Lo que da el palco son relaciones, evidentemente, pero no negocios.


—Entonces, ¿por qué vemos a tanto político en el palco?
—Porque son aficionados a la UD Las Palmas. No me imagino al presidente del Cabildo en la grada curva o en tribuna sentado siendo el presidente de la máxima corporación de nuestra isla, o un consejero del Cabildo sentado en su butaca, o el alcalde de la ciudad. Si te gusta el fútbol y representas a una institución, tienes que estar sentado donde puedes ejercer esa función de representación.


—-¿Y los políticos son generosos con el club? ¿Lo atienden en función de la historia, la masa social que hay detrás y también de lo que el club aporta a la promoción de la isla?
—He sido presidente del club con tres presidentes del Cabildo: José Manuel Soria, José Miguel Pérez y ahora José Miguel Bravo de Laguna. Siempre he tenido por parte de ellos la atención cuando la he solicitado y la implicación cuando se la hemos solicitado, siendo conscientes de que la ayuda que pueden dar es limitada.  Los tres dieron pasos importantes y se lo agradecemos.


—-¿Puede decir lo mismo respecto al trato recibido del Gobierno canario?
—Por supuesto. Con Paulino Rivero he conseguido renovar los acuerdos de patrocinio y siempre se han respetado. Su sensibilidad con el deporte, y en especial con el fútbol, ha sido sobradamente demostrada. Si ahora estamos viviendo una situación difícil, cuando hay cosas que resolver más importantes que el fútbol, los dirigentes tenemos que ser conscientes de ello. Sin duda, que el Gobierno pretenda ahora quitarnos el patrocinio, no entendemos que sea lo correcto, pues el patrocinio corresponde a la Liga en curso, y eso implica no poder cumplir con obligaciones salariales y sociales. Espero que en la reunión que mantendremos el presidente del Tenerife y yo con Paulino Rivero podamos hacerle ver que esto puede convertirse en una situación irreversible. Entiendo que hay que apretarse el cinturón, pero a partir de la próxima temporada.


—Acaba de mencionar el Tenerife: ¿Qué pinta en ese diálogo con el Gobierno, cuando hablamos de un club de Segunda, como la UD, y otro en Segunda B?
—Pues porque para el Gobierno, y creo que está bien hecho, no patrocina al club en función de la categoría, sino que ha hecho un contrato de patrocinio con los dos clubes representativos de Canarias y que tienen el mayor apoyo social. No estoy en contra de que ahora que el Tenerife está en Segunda B se le pague igual, porque cuando el Tenerife estaba en Primera hace unos años, recibía lo mismo que la UD Las Palmas estando en Segunda.


—-¿Se le olvida el Vecindario?
—Es un equipo que también recibe la atención del Gobierno pero que representa una menor masa social. Tampoco sé cuánto le aporta el Gobierno canario.