Mauro cobra la dependencia 32 meses después de pedirla

Rosa Rodríguez
ROSA RODRÍGUEZ

Políticas Sociales ha abonado ya la primera mensualidad de la prestación que le corresponde a Mauro Meling como gran dependiente. Los padres del niño, que ahora tiene cinco años, solicitaron la ayuda en noviembre de 2008. El Gobierno alega que el retraso habido se debe a problemas con la justificación del domicilio.

Un problema con la documentación que acreditaba el domicilio de niño durante los últimos cinco años es lo que, según la Viceconsejería de Políticas Sociales e Inmigración, ha retrasado la tramitación para abonar la prestación que le corresponde por ley como gran dependiente.

Los padres de Mauro Meling solicitaron el reconocimiento de dependencia del niño cuando este no había cumplido aún tres años en noviembre de 2008. Aportaron toda la documentación que les solicitaron y, tras valolararlo, en febrero de 2009 la Administración le reconoce un grado de discapacidad del 69%. Dieciocho meses después, en mayo de 2010, entonces Viceconsejería de Bienestar Social resuelve que el niño es un gran dependiente. Desde esa fecha, hasta el pasado 27 de julio, un año y casi tres meses después, que a Mauro le abonan en su cuenta corriente 416,98 euros, la familia pasa por un auténtico calvario de quejas y reclamaciones que reciben como única respuesta la petición de nueva documentación y hace unos meses una carta pidiéndoles disculpas por el retraso.

El último documento que le reclaman desde Bienestar Social son datos del su empadronamiento de la familia. Elena Álvarez, la madre de Mauro, admite que se cambiaron de domicilio una vez que solicitaron la prestación, pero «se lo comunicamos a la Consejería y la trabajadora que vino a casa en septiembre de 2010 para informarnos de los servicios y prestaciones que prevé la Ley para que decidieran que modalidad de ayuda queríamos comprobó que este era el domicilio del niño».

Elena también asegura que la Viceconsejería de Políticas Sociales tiene los certificados de empadronamiento de los últimos cinco años «faltaba un año, pero lo pedimos al ayuntamiento de Arona y lo resolvió inmediatamente», concluye. Ahora que Mauro ya está cobrando su prestación como gran dependiente, sus padres están preocupados por el dinero que no ha percibido y que le corresponde. «No sabemos nada de la retroactividad y la ley dice que se tiene que pagar», apunta Elena al tiempo que aclara que no está pidiendo el dinero para ella, «es del niño y lo necesita para sus cuidados», dice.