Marta Ribera: "El actor de teatro musical es como el deportista de élite"

El teatro Pérez Galdós será testigo del exigente trabajo de Marta Ribera quien, hasta el 21 de enero, dará vida a Velma Kelly, una de las dos seductoras asesinas que protagonizan Chicago. Dice estar preparada para dejarse la piel en el escenario interpretando, bailando y cantando en este «espectáculo redondo».

Los cuatro minutos del emblemático tema de All that jazz han bastado a Marta Ribera (Girona, 1971) para empezar a sudar. Esta canción, que abre Chicago con un asesinato perpetrado a ritmo de swing, es el preludio de dos horas intensas de diálogos, canciones, baile e incluso acrobacias. Este trabajo es aún más duro entre viernes y domingo, cuando se ofrece una función doble de este exigente musical.

«El actor de teatro musical es como el deportista de élite; tienes que ser consciente de que te tienes que ejercitar física y psicológicamente. Es muy duro, pero nos gusta. Somos algo masoquistas», asegura Marta Ribera, una actriz especializada en este género y cuyo trabajo ha sido reconocido con el premio Gran Vía como mejor actriz por Cabaret (2008) y con el premio Butaca a la mejor actriz de musical por Jekyll & Hyde (2003).

En su currículum figuran, además de los espectáculos citados, otros musicales tan emblemáticos como Annie o West Side Story, además Peter Pan, The Rocky Horror Picture Show o Grease, entre muchos otros. Con algunos de estos montajes, Ribera ha actuado en el teatro Cuyás. «Con Cabaret vine hace cuatro años. Nunca había actuado en el Pérez Galdós. Lo han dejado fantástico», comenta.

La artista dice haber disfrutado mucho con todos sus trabajos, aunque, puestos a elegir, se queda con Anita, de West Side Story, porque fue su primer papel importante en un musical. También se lo pasó muy bien compartiendo escenario con Raphael cuando dio vida a Lucy en Dr. Jekyll & Hyde.

Sin embargo, a pesar de su dilatada trayectoria, asegura que es muy difícil que este tipo de trabajo sea reconocido entre sus compañeros de las artes escénicas. «El teatro musical se ha dejado de lado por parte de los mismos profesionales del sector. En el mundo de los actores, se ve como un género menor. Este trabajo no tiene la misma consideración que el de los actores de cine o de teatro», lamenta Ribera, quien, por otro lado, asegura que este menosprecio por parte de sus colegas se ve compensado por la buena acogida que tiene su trabajo en el público.