Entrevista

Manuel García: "El niño inatento no es tonto, solo es un poco más lento"

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Es experto en psicología clínica y educativa y pertenece al grupo ALBOR-COHS. Este sábado imparte una jornada sobre el déficit de atención dirigida a todos los públicos. Centrará su charla en los niños inatentos, que actualmente ocupan el 13% de la población infantil.

— En las jornadas de hoy sábado sobre el trastorno del déficit de atención organizadas por el Colegio de Psicólogos de Las Palmas, ¿en qué nuevas visiones o resultados va a ahondar?
— En estas jornadas no vamos a hablar de niños hiperactivos, llevamos muchos años con los hiperactivos. Ahondaremos en los niños inatentos, que se les considera un grupo de los hiperactivos, pero no se les presta tanta repercusión.
— ¿Cómo son los niños inatentos?
— En 1995, se publican estudios sobre la atención que dicen que no es solamente mucha o poca sino que  existe un nivel de calidad en la atención. Están aquellas personas que se dan cuenta de los detalles importante de su entorno y los que no se dan cuenta, que se creían que eran tontos. Como no te enteras, eres tonto. Pues no. Estos niños tardan en comprender las cosas, tardan un poco pero las comprenden igual que los demás, lo que necesitan más tiempo. Son niños lentos en general, tardan en vestirse, en comer, en preparar la cartera. Son niños motriz y cognitivamente lentos, desde 2003 se les denomina inatentos.
— ¿Cuáles son las causas de este trastorno?
— Los niños inatentos nacen así,  son así por genética, no hay ninguna causa. Genio y figura hasta la sepultura.
— ¿Cómo se reconoce al niño inatento?
— Le cuesta comprender las instrucciones, hay que decírselas más veces. Es un niño que siempre está ensimismado, como en las nubes, como en su mundo. Se les dice frecuentemente: ¡Pareces tonto! Y no lo es, solo tarda en comprender las cosas, cuando se le pasa un test de razonamiento uno ve que el niño tiene una inteligencia normal.
— ¿Cómo maneja un niño inatento que le digan «eres tonto» constantemente? ¿Con qué problemas se enfrentan estos niños si no son reconocidos como inatentos?
— Le afecta muchísimo y de manera muy grave. Deteriora el concepto que tiene de sí mismo. Las críticas siempre vienen de personas que no te aprecian, la persona que recrimina no parece que te tenga afecto. Si los niños no reciben afecto se sienten con baja autoestima. Un adulto puede recibir críticas y no deteriorar su autoestima, un niño no. La autoestima del niño se basa en las muestras de afectos de los demás.
— ¿Se refiere a sentirse querido y arropado por su familia?
— Las muestras de afecto no son solamente sonreírle y darle besos. Son: eliminar todo tipo de recriminaciones constantes, hacerle elogios por sus esfuerzos, felicitarle en sus logros... A estos niños se les recrimina constantemente, se les castiga mucho y se les lleva al fracaso escolar. Esto deteriora su autoestima y la seguridad en sí mismos.
— ¿Cuál es su método para paliar este déficit de atención?
— Lo que hacemos es entrenarles durante algunos meses con actividades diversas y estrategias para regular su atención. Les enseñamos cómo tienen que enfrentarse a tareas para tener éxito, cómo tienen que dirigir su atención. El programa lo hemos llamado Colombo, que es la antítesis de un inatento.
— En casa puede recibir esa atención extra y los refuerzos necesarios, pero, ¿en el colegio cómo deben actuar los maestros?
— A los profesores se les dice básicamente que tienen que tolerar la lentitud, hacer explicaciones más detalladas, asegurarse de que el niño repite las instrucciones y que las entiende. Darle más tiempo para hacer las tareas o ponerle menos tareas y que faciliten la tolerancia de los demás compañeros hacia él.