Maite, la niña de los hermanos Cazorla, cierra el ciclo emigrante

Juan Pedro y Carlos Cazorla, dos hermanos con suerte dispar en el baloncesto, abandonaron Gran Canaria a los 14 años para formarse en el TAU Vitoria. Ahora la hermana pequeña de la familia, Maite, a la misma edad, se va al equipo Siglo XXI, que reúne a jugadoras jóvenes de toda España con posibilidades de llegar lejos.

Los hijos de José Manuel Cazorla e Inmaculada Medina abandonaron pronto el hogar familiar para vivir del baloncesto. Samuel fue el único que no salió fuera de las Islas. Juan Pedro y Carlos llegaron a ganar la Copa de Europa de 1996 con el TAU. Ahora, el primero es técnico del club vasco como cazatalentos y Carlos todavía juega en la ACB.

Maite, a sus 14 años sabe lo que se le viene encima pero parece tenerlo claro. «Sí, perderé la relación directa con la familia y los amigos pero es un paso muy importante para mí», destaca. Irá becada al Siglo XXI, a la residencia Blume. Su nueva vida va a ser entrenar y estudiar pero ella lo sabe y cree estar «preparada para el reto». Ni siquiera le asusta la presión. Deberá aprender catalán para sus estudios -acaba de terminar segundo de la ESO con notable alto- y en su nuevo equipo, que juega la liga júnior catalana, hay una norma inflexible: si suspende, a casa.

Con sus hermanos y su pasión por el baloncesto como referencia, Maite destaca que el último año, con el cambio al Canterbury, le ha venido «muy bien», por lo que se muestra «muy agradecida» con el club, «porque da oportunidades» y con sus entrenadores y compañeras.

Otras formas de entrenar y hacer personas. Maite Cazorla tuvo sus primeros contactos serios con el balón en un clinic en Alcaravaneras con Carmelo Cabrera. Su formación se inició en las Teresianas, luego estuvo cuatro años con el CB Islas Canarias, con el que fue campeón de España infantil a los 12 años.

Sin embargo, abandonó este club para irse al Canterbury, donde ha jugado esta última temporada. José Manuel Cazorla, el padre de Maite, sostiene que «hay formas de entrenar, de competir y de hacer personas; no nos acababa de gustar lo que pasaba en el Islas Canarias y, por consenso, algo normal en la familia, decidimos el cambio de club».

Su hija explica que «se trataba de mejorar personalmente y técnicamente». En el Campeonato de España fue cuarta con su equipo mientras sus excompañeras ganaban el título.

Ahora sigue de forma estricta el plan físico impuesto por el seleccionador ya que pronto se concentrará con los equipos nacionales sub’15 y sub’14. Juega de base y escolta y le gustaría ser como Leonor Rodríguez, grancanaria de la selección sub’20 campeona de Europa. Estaría «encantada» de ganarse la vida como profesional del baloncesto pero siempre combinado con carrera universitaria.