Luis Padrón: «Ahora, diplomacia económica»

10/03/2014

El nuevo Director General de Casa África llega del mundo de la empresa con el objetivo de que la institución sea clave en la internacionalización de la economía canaria y española. Como principal obstáculo, padrón se encuentra con importantes recortes presupuestarios.

— Es la primera vez que el director de Casa África no es un diplomático.
— Pero también es cierto que hay otras casas que tampoco tienen diplomáticos como directores.
— ¿Y qué puede aportar un director no diplomático?
— No es una exigencia el ser diplomático. Lo que se busca en este puesto es a un ejecutivo que fomente y cumpla los objetivos que el consorcio de Casa África tiene.
— Tres directores en seis años ¿qué ocurre en Casa África?
— Es cierto que no han durado mucho los directores generales. Pero yo quiero centrarme en mí, en mi etapa al frente de Casa África. La media es de dos años, firmamos el contrato por tres (Risas).
— Quiere apurar los tres años...
— Las decisiones en materia de director general las toma el consorcio.
— ¿Qué herencia recibe?
— Recibo una casa bien organizada, bien estructurada y con un plantel profesional muy bueno, en el que me encuentro muy a gusto. Lógicamente, las disposiciones económicas han bajado mucho, en el caso de Casa África un 50% con respecto a sus inicios.
— ¿Se pueden afrontar retos con esos recortes?
— Sí, el plan económico ya está marcado, tenemos las prioridades señaladas y hay fondos para ejecutarlas.
— ¿Cuáles fueron sus primeros pasos?
— Ya me he reunido con los dos grandes centros económicos españoles: la CEOE y el Consejo Superior de Cámaras de Comercio. Así, Casa África ha definido las medidas para arropar, apoyar y dar valor a las misiones empresariales en África. En el caso de Canarias sentar las bases de las relaciones con las cámaras de comercio, confederaciones de empresarios y Proexca.
— ¿Se siente apoyado por el Gobierno de Canarias?
— Absolutamente. Noto que Casa África es un lugar de encuentro del Estado, Gobierno de Canarias y Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con un objetivo común: potenciar las relaciones de España y Canarias con el continente africano.  En las reuniones solo he encontrado profesionalidad.
— Sin embargo, muchos le toman como el hombre de Jose Manuel Soria, con todo lo que ello implica...
— Sé que hubo polémica con mi nombramiento pero lo que sí le digo es que una vez producido mi nombramiento y llegado el consenso del Consejo rector, me he puesto a trabajar bajo sus directrices.
— ¿Y ser definido así no le ha traído problemas con el Gobierno canario?
— No he tenido ninguna complicación a la hora de hablar con el Gobierno de Canarias. Es cierto que todos saben que vengo propuesto por el Estado y que la formulación la hace el Ministerio de Asuntos Exteriores, y el Ejecutivo regional es plenamente consciente de ello.
— Rechaza entonces que le llamen «hombre de Soria»...
— No, no, no, no, no. A José Manuel Soria le tengo un reconocimiento muy especial porque me parece un extraordinario político.
— Hay quien opina que Casa África no ha cumplido con las expectativas...
— No sé las expectativas que habrían. Sí creo que la casa es muy conocida en África aunque todo es mejorable. Pero también creo que en los tiempos que corren sí debería darse una importancia muy grande a la diplomacia económica. Es más, hemos orientado nuestra actividad en esa dirección.
— ¿Es la asignatura pendiente de Casa África?
— A lo largo de la historia van cambiando las prioridades. Ahora es la diplomacia económica.
— ¿Y no se pisan acciones entre instituciones como Proexca o las cámaras de comercio?
— No. Tanto Proexca como las cámaras tienen definidas sus acciones. Hacen sus misiones oficiales, sus encuentros empresariales... Casa África apoya esas acciones.
— ¿La sociedad canaria conoce lo suficiente la realidad africana como para que sus empresas den el salto?
— La base exportadora de Canarias es de unas 150 empresas. Solo estas tienen capacidad para internacionalizarse. Esa base está suficientemente informada de las actividades de Casa África y si no, me encargaré este año de que lo estén. 
— ¿Qué puede prometer?
— Puedo prometer y prometo compromiso, trabajo, seriedad, predisposición... Me he comprometido a dar todo lo que tengo dentro para que mi paso sea fructífero.
— ¿Por qué deberían confiar en usted?
— Tienen que ver  el trabajo diario. La confianza se gana día a día. 
— ¿Trabaja bien con su segunda?
— No la conocía pero en 45 días hemos conseguido una coordinación del 100%. En el día a día ni nos acordamos de quién nos propuso.