Luis Antonio de Villena: «Sánchez, Iglesias y Rajoy actúan contra España»

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Luis Antonio de Villena ha paseado sus letras por casi todos los rincones de la escritura. Aún se le resiste el teatro, un territorio rocoso por conservador. «Los productores teatrales no arriesgan su dinero ni aunque los pongan al borde de un precipicio», dice. Y justo ahí, asomándose al abismo, es donde el autor sitúa la cultura en España.

Se define como poeta, pero también es columnista, bloguero, novelista, investigador y ensayista. El domingo 1 de mayo, acompañado de su colega cubano Manuel Díaz Martínez, presentó en la Feria del Libro de la capital grancanaria su obra, Imágenes en fuga de esplendor y tristeza, un poemario donde las fotos quedan engastadas en los textos, «poemas de versos largos con un ritmo marcado que quiere ser nuevo», explica.

Estos poemas son una muestra de su producción de los últimos cuatro años. «Es un ciclo bastante largo», confiesa el poeta que en este periodo ha hecho «acopio de muchas cosas y reflexiono sobre mi vida, sobre la crisis mundial, sobre la caída terrible que representan muchos de los valores que han existido durante el último siglo y se ven pisoteados, sobre la cultura y el enorme bajón que ha dado en toda Europa, donde ha quedado en precario... Son temas que se van mezclando», afirma sobre este libro cocinado a fuego lento. El punto final a su reflexión lo puso la muerte de su madre. «Fue la extraña confimación de que el libro estaba terminado. El último poema es una elegía a mi madre», explica.

Sus reflexiones y descubrimientos los comparte con los lectores de El mundo y El norte de Castilla. Asegura que el periodismo está en auge, pero no siempre el de mejor calidad. «El periodismo basura nos ha invadido, con todo lo malo que supone que una sociedad acepte la palabra basura para definirse. Se acepta la comida basura, la democracia basura, el periodismo basura... Lo peor es que se acepten esos niveles de suciedad», se queja.

Y en este panorama la poesía constituye un buen refugio para las almas sensibles. «Ya lo dijo Octavio Paz, que la poesía vivía en las catacumbas. Es un reducto que está ahí y es muy sólido». Sin embargo, le preocupa su debilidad. «Un elemento malo es resignarse a escribir para otros poetas. Uno espera que le lea otro poeta y eso es muy malo. El poeta -añade- debe aspirar a que le lean todos».

También cree que la narrativa de ficción está muy tocada. «En los años 70 se pensaba que la literatura iba a dejar de ser un entretenimiento e iba a ser un placer intelectual, que el entretenimiento se iba a dejar al cine y a la television», se lamenta.

En su opinión, también escasean los referentes intelectuales y, si los hay, pocos los atienden. «Con suerte hay un 20% de la población culta que tiene ciertos referentes intelectuales, el 80% restante ni los pide ni los necesita. Antes los que tenían una formación intelectual baja se lamentaban de ello y querían subir su nivel. Ahora existe una gente muy orgullosa de su ignorancia y de su brutalidad, vanidosa de su chabacanería. Lo peor es verlos chapotear comiendo en el barro de la ignorancia, orgullosa de su desnutrición, de sus carencias y de los políticos necios, en los rincones patrios más abominables de la historia».

Según Villena, la sociedad está «anestesiada» debido a «la decandencia de la cultura». «La gente no sabe pensar y no le enseñan a pensar», sostiene el escritor y, en consecuencia, «tenemos políticos tontos, ineptos y de quinta fila porque no piensan».

De hecho, entiende que la situación de desgobierno del país se debe a la incapacidad de los políticos españoles. «Deberían dimitir por no haber sabido entenderse, en contra del pueblo español», sentencia. «El señor Sánchez está en contra del pueblo español, Rajoy actúa en contra del pueblo español y Pablo Iglesias, también. Les importa más su partido que la sociedad española. Son personajes nefastos. Nos han caído como cae un avispero sobre un burro apaleado».

LAZOS CANARIOS. Luis Antonio de Villena tiene muchas afectos y filias canarias. Una de ellas es Néstor Martín Fernández de la Torre. «Es un simbolista de primera fila. Siempre que viajo a la Isla voy a ver el museo Néstor. Estuve una vez con Alberti y ahí descubrió Poema del Atlántico. Allí Néstor pintó a personaje muy curioso, un joven rubio, Gustavo Durán. Alberti al verlo dijo: ¡El capitán Durán! Tuvo una vida increíble, luchó en el bando republicano y fue amante de Néstor», dice este gran conocedor del pintor modernista. En los años 80, Eduardo y Maud Westerdahl les presentaron a muchos creadores canarios. Así conoció a Pedro García Cabrera, a Domingo Pérez Minik, a Pepe Dámaso o a César Manrique.