Los restauradores de libros

11/05/2016
ETIQUETAS:

Sólo de legajos del siglo XVI hay en el Archivo Insular de La Palma más de 500 cajas que necesitan de conservación o de una minuciosa restauración. En ello están afanados desde hace 15 años Verónica Ojeda y Manuel Cubero, que, además, lo intercalan la recuperación de libros de otra procedencia, algunos auténticos tesoros.

El refrán que dice que Quien tiene un libro tiene un tesoro  lo deben de haber repetido  en los últimos 15 años Verónica Ojeda y Manuel Cubero cientos de veces, las mismas que se han encontrado con libros desvencijados y a punto de desintegrarse y que, tras pasar por sus manos, recobran el esplendor que tuvieron el mismo día que se encuadernaron dos, tres o cinco siglos atrás.

Su labor como técnicos del Centro de Conservación y Restauración de Documento Gráfico del Cabildo de La Palma se centra en los libros y documentos depositados en el Archivo Insular y en el Museo Insular. Sólo con eso, aseguran, tendrían para el resto de sus vidas, las de sus nietos y las de sus tataranietos, porque la cantidad de documentos a revisar en «ingente». Sin embargo, entre protocolo notarial y protocolo notarial, la mayoría de documentos que han tenido, tienen y tendrán que restaurar, se atreven con otros legajos de fuera de estas dos instituciones.

Han restaurado los primeros libros de bautismo de casi todas las parroquias de La Palma (ahora comienzan con los de Breña Baja y Mazo) y, entre otros, acaban de concluir la restauración del I Libro de Actas del Antiguo Cabildo de Teguise (Lanzarote), un volumen que abarca del año 1634 al 1640 y que Verónica Ojeda dice que nada más desarmarlo y ver lo que quedaba de su encuadernación supo que «debió de ser bastante espléndida». El día 26 se llevará restaurado a Teguise, coincidiendo con el 600 aniversario de la fundación de la Villa.

Ojeda y Cubero sólo restauran obras papel, un trabajo minucioso que arranco en 1999 cuando se creó el Centro d e  Conservación y Restauración de Documento Gráfico con la revisión, catalogación y acondicionado del Archivo Insular para conservar lo que estaba en buen estado y para intervenir en todo aquello que necesitaba restaurarse, con una prioridad histórica y de estado de degradación.