Los repintadores de ánimas

Olvidadas en una sacristía, metidas en un viejo cajón, tiradas en un desván, reposan auténticas reliquias. Bastan el toque de la búsqueda o la casualidad para sacarlas a la luz. El último hallazgo en nuestra tierra tuvo como escenario el templo de San Juan en el municipio de Haría.

Ellos saben mejor que nadie que muchos insignes pintores, Velázquez el primero, gustaban de repintar sus cuadros, como saben que durante el siglo pasado muchos fueron los lienzos originales colgados en nuestras iglesias y ermitas que fueron retocados por los defensores de una moralidad tan estricta que no permitía el desnudo ni en el más venerado de los santos.

Sabiendo esto, los restauradores de la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, un ente que tiene todas las trazas de estar muy bien dirigido por María Aránzazu Gutiérrez Ávila, intuyen que algo debía haber en la tela doblada que recogieron para su estudio hace unos meses en la iglesia de San Juan, en el municipio de Haría.

Nada más proceder al más elemental de los tratamientos de restauración, los técnicos se dieron cuenta de que estaban ante un lienzo repintado, posiblemente a principios del siglo pasado, sobre un Cuadro de Ánimas del siglo XVIII, pudiendo observar sensibles diferencias entre lo que iba apareciendo al fondo y lo que aportó el aficionado anónimo, quizás con la intención de ocultar algún desnudo o posiciones poco ortodoxas de las figuras del Cuadro de Ánimas.

Según cuenta María Aránzazu Gutiérrez, «rápidamente se pudo comprobar que, bajo el repintado, realizado por un anónimo aficionado, posiblemente del comienzos del siglo pasado, había una tela de gran valor, por lo que se procedió a su tratamiento inmediato con vistas a su restauración. El principal problema, de inicio, es la cantidad de humedad del lienzo, por lo que actualmente se realizan en él trabajos de empapelado y prensado para proceder al tratamiento posterior». Según parece, el Cuadro de las Ánimas se había retirado hace tiempo del culto y se guardaba en un cajón de la sacristía del templo.

La pintura es un cuadro típico de ánimas, con una primera parte dedicada a las almas y a los santos, apareciendo las figuras de santo Domingo y san Francisco; una segunda con san Miguel y la balanza para pesar el bien y el mal y, en una parte superior, la Santísima Trinidad. El repintador cambió de posición a varias de las figuras pero, paradójicamente, al decir de los expertos, su trabajo, un tanto chapucero, permitió conservar la pintura original en buen estado.

Gutiérrez Ávila afirma que la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural, al igual que hará en otros muchos templos y obras sacras del Archipiélago, procederá a la restauración del Cuadro de Ánimas de Haría, para el que su departamento destina 22.000 euros. Para la directora general, «estos hallazgos no son infrecuentes en nuestro Archipiélago, debido la costumbre de repintar por motivos de moralidad que existió en determinadas épocas y cuando descubrimos uno nuestra alegría es inmensa».

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