Los pisos comprados hace un año valen hoy un 30% menos

03/03/2009

"Vivimos una gran crisis mundial; la más grave, sin duda, desde 1929". Así de cruda presentó este martes la realidad económica Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, quien afirmó que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria aún tendrá notables consecuencias en España. A su juicio, el mercado no se ha ajustado aún a la realidad y "los pisos que se compraron hace un año valen hoy un 30% menos".

El empresario pone en duda el cumplimiento de las promesas del Gobierno en cuanto a la inversión de obra pública, y asegura que el ladrillo "ha perdido ya un millón de empleo, de los que 500.000 ya son irrecuperables".

En una presentación de los resultados de 2008 de la constructora, que en realidad es ya más concesionaria de autopistas que constructora, Villar Mir recordó que España ha creado durante años el doble de pisos de los que podía absorber el mercado. Ahora toca pagar ese exceso, que ha generado -dijo- un 'stock' de al menos un millón de casas nuevas sin vender. "Los promotores no han bajado los precios más que un 5% o un 10%, los tendrán que recortar mucho más", señaló el presidente de OHL, quien explicó que -en contraposición a lo que sucede en España- en Estados Unidos las empresas ya han generalizado las subastas de viviendas 'colgadas'.

Vilar Mir repasó la'fotografía' actual de la construcción española para concluir que la actividad caerá este año al menos un 10%, lastrada por el segmento residencial (los pisos), que supone un 35% del volumen total del negocio. Y es que la construcción ha contribuido con un 27% al crecimiento del país entre 2003 y 2007, y sus ventas han llegado a representar un 19% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. Algo que la crisis convierte en un arma de doble filo, pues ese peso específico es más del doble del que tienen los principales competidores no sólo europeos sino de todo el mundo.

Hipertrofia y déficit

Demasiado protagonismo del ladrillo para una crisis tan severa, apunta Villar Mir, quien asegura que la construcción "sufre una severa hipertrofia que aún tiene una digestión pendiente". Más conciliador con sus colegas, el empresario cree que la crisis no se llevará por delante a ninguno de 'los grandes'. Eso sí, añade, lo tienen realmente complicado esas casi 100.000 promotoras y constructoras pequeñas que entraron en el negocio en los momentos de bonanza y ahora no tienen músculo para continuar su actividad.

Tras cantar la alabanzas del Plan Estratégico de Infraestructuras del Transporte (PEIT) -no en vano el Gobierno es el primer contratista de España-, Villar Mir dejó entrever sus dudas sobre la capacidad del Estado de sacar adelante sus compromisos de licitación de obra pública, que ascienden a 16.000 millones anuales. Para el empresario, el déficit puede dispararse al 6% o 7%. Eso, y la necesidad de gastar más dinero en prestaciones por desempleo ante el crecimiento del paro, podrían restar capacidad de maniobra al Ejecutivo en sus planes para desarrollar el tren de alta velocidad, las carreteras, los puertos y los aeropuertos.