Los peritos niegan la utilidad ginecológica de los vibradores

Rosa Rodríguez
ROSA RODRÍGUEZ

Los peritos médicos que ayer testificaron en la séptima jornada del juicio contra el falso ginecólogo que se sigue en la Audiencia Provincial negaron que los vibradores que Ernesto Risso asegura que utilizaba de manera terapéutica con sus pacientes tengan utilidad ginecológica alguna.

Los tres ginecólogos que ayer comparecieron en calidad de peritos en el juicio contra el médico Ernesto Risso por los delitos de abusos sexuales, intrusismo, estafa y contra la intimidad de sus pacientes negaron de manera «rotunda» que los consoladores sean productos médicos. «No forman parte del arsenal de instrumentos que se utilizan en las exploraciones; no son un producto sanitario», aseguraron después de que se les mostraran los cuatro vibradores que se habían incautado al falso ginecólogo en las entradas y registros de su vivienda y sus consultas.

Pero es más, los peritos médicos indicaron que un vibrador, ni su uso, tiene nada tiene ver con los conos vaginales, tal y como aseguró en su defensa el propio Ernesto Risso durante su declaración la semana pasada. El médico argentino argumentó que utilizaba los consoladores para trabajar la musculatura del suelo pélvico de sus pacientes porque en España, dijo, los conos vaginales «no teníamos cómo conseguirlos». Los ginecólogos que testificaron ayer aseguraron, sin embargo, que los conos vaginales son de uso común en ginecología para fortalecer el suelo pélvico de las mujeres tras los partos o por otros problemas y que «se pueden conseguir en las farmacias».

Además, indicaron que «a las señoras se las enseña a ponerse los conos, pero la rehabilitación del suelo pélvico la hacen ellas en casa, no en la consulta».

También negaron los peritos que ni la actitud del falso ginecólogo, ni las posturas en las que Ernesto Risso colocó a las mujeres a las que supuestamente agredió sexualmente, bien con vibrador, bien penetrándolas con su pene, tal y como pudieron visionar en los DVD y vídeos que le fueron requisados al imputado, tienen «rotundamente nada que ver con un acto médico».

Los tres ginecólogos se ratificaron en su informe inicial al afirmar que lo que vieron en las grabaciones es a todas luces «una agresión sexual y no una exploración médica».