Los niños transgénero apoyados en sus identidades muestran una salud mental positiva

26/02/2016
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Una investigación de la Universidad de Washington, Estados Unidos, muestra que los niños transgénero que son apoyados por sus familias y han hecho socialmente su transición, cambiando de nombre, ropa y peinado, muestran signos de buena salud mental.

  El estudio, que se detalla en un artículo que se publica este viernes en 'Pediatrics', encontró que los 73 niños analizados, de 3 a 12 años, tuvieron tasas de depresión y ansiedad no superiores a dos grupos de control, sus propios hermanos y un grupo de niños de la misma edad y género.

  De hecho, sus tasas de depresión y ansiedad fueron significativamente más bajas que los de los niños no conformes con el género en estudios anteriores. Los resultados, según la autora principal Kristina Olson, cuestionan los supuestos de hace años de que los problemas de salud mental en los niños transgénero son inevitables, ni siquiera que ser transgénero es en sí mismo un tipo de trastorno mental.

  "Siempre se ha pensado que los niños que no están actuando con el género estereotipado están básicamente destinados a padecer problemas de salud mental", añade Olson, profesora asistente de Psicología de la Universidad de Washington. "En nuestro estudio, esto no es así", remarca.

  La coautora Katie McLaughlin, profesora asistente de Psicología de la Universidad de Washington, considera estos resultados "muy prometedores". "Sugieren que los problemas de salud mental no son inevitables en este grupo, y que el apoyo de la familia podría amortiguar en estos niños la aparición de problemas de salud mental tan comúnmente observados en las personas trans", dice.

  Estudios sobre la salud mental entre las personas transgénero en Estados Unidos han sido siempre sombríos, mostrando tasas más altas de depresión, ansiedad y suicidio. Pero se sabe poco acerca de la salud mental de una nueva y creciente generación de transexuales estadounidenses, los niños prepúberes que están viviendo abiertamente como transgénero con el apoyo de sus familias.

  La nueva investigación consistió en que los padres completaran dos encuestas en las que se les preguntaba si sus hijos habían experimentado síntomas de depresión o ansiedad durante la semana pasada, por ejemplo, sentimientos de tristeza o estar preocupados cuando se van a la cama. Los autores hallaron que los niveles de ansiedad de los niños transgénero tuvieron una puntuación promedio de 50,1, casi lo mismo que la norma nacional de 50. Sus tasas de ansiedad fueron 54,2, sólo ligeramente superior a la norma nacional.

  NO HAY TASAS DE ANSIEDAD SORPRENDENTES

  Las tasas más altas de ansiedad no son exactamente sorprendentes, según Olson. Aunque los niños transgénero son cada vez más visibles en los medios de comunicación, su realidad aún es muy poco conocida incluso dentro de la comunidad médica.

  Las personas trans se clasifican siempre bajo el paraguas de "trastorno de identidad sexual" por el ampliamente utilizado Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés). El término fue reemplazado por "disforia de género" en 2013, después de un considerable debate y la presión por parte de los defensores para eliminar la palabra "desorden" de su nombre.

  "Es difícil ser transgénero en el año 2016 en los Estados Unidos --reconoce Olson--. Si los compañeros saben que un niño es transgénero, a menudo se burlan de ese niño. Si los compañeros no saben, el niño transgénero tiene que preocuparse de no ser descubierto. No es sorprendente que los niños transexuales tengan un poco más de la ansiedad, dado el estado del mundo para los niños transgénero en este momento".

  Los investigadores reconocen que la salud mental positiva entre los participantes en el estudio podría explicarse por factores distintos de sólo el apoyo de los padres. Los padres pueden estar sesgando los informes, por ejemplo, querer que sus hijos parezcan más saludables de lo que están. O los propios niños pueden tener rasgos de personalidad, como confianza, que se correlacionan con un estado emocional saludable.

  Investigadores futuras deben tener en cuenta estas posibilidades. Los autores para evaluar cómo los factores fuera de la familia, como el tratamiento de los compañeros, pueden predecir la salud mental en los niños transgénero, y si la edad de transición marca la diferencia. "Será importante seguir a estos niños en el tiempo, sobre todo durante la transición a la adolescencia, para comprender los patrones de salud mental y su ajuste positivo en el desarrollo de jóvenes trans que son apoyados por sus familias", apunta McLaughlin.