OBITUARIO

Los mafiosos suben al cielo

20/06/2013

Se murió Tony Soprano. En realidad, el fallecido es James Gandolfini pero siempre será Tony, el mafioso grandote que tenía buen corazón, aunque lo rodease del músculo y la grasa de un animal que lo mismo ordenaba una muerte, que la ejecutaba él mismo, que adoraba a su mujer al tiempo que le era infiel, y que se comportaba con sus hijos con una debilidad impropia de alguien tan severo con sus subordinados.

Gandolfini murió en Italia de manera repentina. Que si un infarto, que si no se cuidaba, que si comía demasiado... al final, parece que la ficción supera a la realidad y su fallecimiento se parece bastante a lo que le pasaba a su personaje en la serie 'Los Soprano': vivía sobrepasado por el estrés y el corazón, al igual que su mente, le pasaron factura.

'Los Soprano' elevó la televisión a categoría de séptimo arte. Circulan ya sesudos estudios que colocan esa serie, junto a 'The Wire', como punto de inflexión de la pequeña pantalla, que deja de ser la caja tonta de antaño y se convierte en la madre fértil que pare unos productos de gran calidad, con guiones rebosantes de ingenio, cuidada factura y que acoge a una pléyade de buenos actores, muchos de ellos desperdiciados por la gran pantalla. Gran parte de ese mérito, reconozcámoslo, se lo debemos al canal HBO, factótum de 'Los Soprano' y ahora de la también aclamada 'Juego de tronos'.

Hasta que apareció Tony Soprano en su vida, Gandolfini era un secundario. No de lujo, pero sí eficaz. Su cuerpo no le facilitaba papeles de galán, así que le tocó muchas veces ser el malo de la película, ese personaje que cuando moría, casi nadie echaba de menos. Entre lo mejorcito de esos minutos que le tocaban en suerte, dos actuaciones para el recuerdo: el matón de 'Amor a quemarropa' que propinaba una soberana paliza a la protagonista y que moría a manos de esta, y uno de los muchos corruptos de ese trhiller injustamente infravalorado que fue 'La noche cae sobre Manhattan'.

En todo caso, Gandolfini siempre será Tony. Despidió la serie con un final tan criticado como alabado, con la familia sentada en un restaurante y la cámara desplazándose hacia la puerta, por donde entraba un asesino con el encargo de liquidarlos. Ahora, la despedida es menos abierta: se ha muerto y punto. Para desgracia de sus seguidores y de los guiones que seguramente tocaban a su puerta. Y ahora viene la gran pregunta: ¿los mafiosos suben al cielo? Al menos en el del séptimo arte, sí, y 'Los Soprano', aunque nació en la pequeña pantalla, fue arte.