Hacen el mejor queso de Canarias, pero no tienen ningún secreto especial para justificar su éxito. Y aunque lo tuvieran, moriría con ellos, pues ninguno de los tres hijos de estos ganaderos quiere seguir la tradición quesera de sus padres, aprendida de sus abuelos y éstos, a su vez, de los suyos.

El queso semicurado elaborado con leche cruda de cabra de la quesería La Montañeta, de Casillas del Ángel, fue elegido hace 15 días como «Mejor Queso de Canarias 2008», al obtener la máxima puntuación en el VIII Concurso Nacional de quesos de leche de cabra Premios Tabefe Fuerteventura.

Desde la atalaya de su granja, un excepcional mirador sobre el histórico pueblo, Felipa Valdivia y su marido, Juan Manuel Rodríguez, contemplan el paso del tiempo aferrados a la tradición de sus mayores, a la ganadería.

Una actividad que, aunque les permite vivir sin estrecheces económicas, les obliga a estar esclavos de las cabras. Es por eso que ninguno de sus tres hijos, dos varones y una hembra, está dispuesto a seguir con la tradición familiar. A pesar de contar con las últimas técnicas de ordeño y fabricación de quesos, el trabajo es mucho.

«Ninguno quiere saber nada del ganado, la nieta de 9 años es la única que está siempre empeñada en venir a ver ordeñar, pero porque es chica todavía», se lamenta Felipa, aunque en el fondo les comprende. «Los jóvenes no quieren este trabajo porque es muy sacrificado, no tiene vacaciones ni fines de semana».

Trabajo y más trabajo

«Aquí no descansamos nunca. Por las mañanas con el queso y por las tardes en el hogar, por lo menos lo que es la ropa, la comida y limpiar la casa un poco», explica esta mujer, nacida en la Rosa de Tinojay hace 48 años. ¿No le ayuda el marido? «Yo tengo otros quehaceres», justifica el aludido. «Ella se encarga del queso y de la casa. Yo de los animales y de la carne». Lo hacen así desde que se casaron hace 30 años, de manera que a ellos les funciona.

Felipa al menos acaba de ver recompensados todos sus esfuerzos con la entrega de tan importante distinción. Hace el mejor queso de Canarias. Pero el premio no se le ha subido a la cabeza. Sigue igual de humilde: «Aprendí de mi madre, de verlo hacer toda la vida. No es difícil, sólo trabajoso».