La Arista

Los efectos de ‘low-cost’

25/08/2008

La globalización tiene sus ventajas, pero también altares de sacrificio. El JK5022 de Spanair es ya uno de esos mausoleos cuya lista de muertos hay que dedicar a las desgracias del mundo globalizado. La liberalización del mercado del tráfico aéreo y la carrera por el bajo coste ha permitido a miles de canarios salir de las islas y conocer el mundo. Spanair fue una de las compañías que abrió puertas al aislamiento. Con sus ofertas, una familia de cuatro miembros podía viajar a Madrid por 170 euros. Algo insólito. Lo que intuíamos, pero no queríamos reconocer, es que sacrificábamos parte de nuestra seguridad en esa carrera por el low-cost. Habrá que preguntarse si en un primer momento el fenómeno del bajo coste ha propiciado una relajación de los controles técnicos con el fin de abaratar los trayectos y mantener los servicios comprometidos.

La loca carrera de las aerolíneas por ofrecer los mejores precios limitaron de inmediato la calidad de los servicios que prestaban. Lo apreciamos todos en la cabina. Retiraron los servicios de catering y redujeron el espacio entre asientos. Convirtieron los aviones en guaguas. Pero más allá de las ventanillas, algunos núcleos de seguridad sufrían recortes. Se han contratado a precios muy bajos a pilotos en todos los rincones de la tierra, se han contratado técnicos sin cualificación suficiente, se han comprado aviones en el mercado de la segunda mano de la aeronáutica y se ha engordado el laberinto de la impunidad. Spanair ha sido una de las primeras empresas que ha sufrido los embates de la crisis económica. En este contexto habrá que preguntarse cuál ha sido el papel del Ministerio de Fomento, cuyo objetivo de control es garantizar que las compañías que operan en España cumplan con las estrictas medidas de seguridad. Habrá que esperar a que la investigación avance y el dolor se disipe y habrá que reflexionar sobre esta loca carrera, que si bien ha puesto el mundo a disposición de millones de personas, también ha propiciado catástrofes como la vivida en Barajas.

Una cosa no debe estar reñida con la otra. Para los canarios viajar es tan necesario como el aire, pero no a costa de la vida de nadie.