Los ecologistas dicen que los accidentes de Londres "evidencian" el peligro que suponen las plantas de gas en Arinaga y Granadilla

13/12/2005

Después de los graves accidentes ocurridos en la localidad de Buncefield, al norte de Londres, los ecologistas Ben Magec advierten de que es necesario "extremar las medidas de seguridad de las instalaciones de combustibles existentes en Canarias", ya que consideran que ese accidente "evidencia que las plantas de gas en Arinaga y Granadilla representan un peligro para la población".

Consideran que dichas plantas "carecen de estudio de Impacto Medioambiental, por las distancias, entre otras cuestiones, y constituyen la peor tecnología disopnible de los sistemas en tierra". Dicen que esto es debido a que los tanques de dichas plantas no irían enterrados o semienterrados, y porque empresas noruegas como Hoeghlng y Exmar, han desarrollado sistemas emplazados en mar adentro, para disminuir los impactos de seguridad de las poblaciones afectadas".

Afirman que el caso de Estados Unidos "es el mejor ejemplo, donde el Senado ha aprobado una Ley para que las nuevas plantas de gas que se construyan vayan ubicadas en el mar y no en tierra".

Por último, afirman que los graves hechos acaecidos en Inglaterra obligan a la UE a modificar y endurecer las directivas Seveso II y III, donde se reabre el debate sobre determinadas instalaciones y las distancias de seguirdad con respecto a las poblaciones próximas, tales como refinerías petrolíferas, depósitos de combustibles, centrales térmicas y/o plantas de gas.