Los drones conquistan el cielo

David Monserrat
DAVID MONSERRAT

Los vehículos aéreos no tripulados, más conocidos como drones, están de moda. No porque parezcan juguetes, que no lo son, sino por las ventajas que ofrecen, por ejemplo, para valorar el estado de grandes terrenos o infraestructuras: para descubrir si hay una plaga en una gran plantación o para saber dónde está la avería en una tubería o en un tendido eléctrico.

En sus inicios surgieron como tecnología militar, pero se han ido extendido a otros ámbitos, sobre todo el comercial. Este tipo de tecnología es demandado hoy por empresas que necesitan soluciones a problemas de muy diversa índole y a costes razonables. Airdrone3D, una empresa del grupo PAN Europa 2000 S. L., está radicada en Gran Canaria y Fuerteventura desde hace tres años, cuando nació para «prestar servicios geomáticos en ingeniería especializada», explica su propietario, Marcos Pérez Díaz.

Uno de los drones de la empresa es el Bramor-UAV, también conocido como alafija, con cámara Nex7 calibrada para la fotogrametría. El último trabajo que realizó fue, en un solo vuelo, un levantamiento fotogramétrico de una superficie de 25 millones de metros cuadrados. Este dron tiene tres horas de autonomía, funciona con baterías y aterriza con paracaídas. Se lanza desde una catapulta, cuenta con un autopiloto que le permite mantenerse autonivelado cuando está volando y se maneja desde una estación base.

A la hora de realizar un trabajo determinado, al avión se le encarga una misión programando características como la altura del vuelo, la escala del producto final y los puntos límites del vuelo. Entonces, el dron calcula las pasadas a realizar de acuerdo a los parámetros introducidos y, automáticamente, diseña una misión de vuelo que se carga en la memoria del avión, cuyo autopiloto sigue la ruta tal cual se ha diseñado. Desde la estación base se controla al dron en un radio de hasta 40 kilómetros, aunque legalmente solo se permite un alejamiento de 500 metros para un solo operador o de 1.000 metros cuando hay dos pilotos.

Según Pérez, están diseñados «para grandes superficies». Su empresa ha realizado trabajos en muchos países. En Mauritania, el dron realizó un trabajo sobre una carretera de 180 kilómetros en una semana. También se hacen seguimientos de grandes plantaciones para «optimizar la producción». Así, los agricultores saben «dónde tienen que regar más, en qué zona el cultivo está creciendo más o menos, etcétera»; esto se conoce como agricultura de precisión. Los drones también «generan sistemas de información geográfica para la gestión de servicios de bomberos, protección civil, medio ambiente...».

La empresa Airdrone3D está habilitada por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) para el uso de drones en España y por la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. También cuenta con la licencia ITAR, que extiende el Ministerio de Defensa de EE UU para el uso de drones militares.

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