Los colores terminan con «la dictadura del blanco»

El blanco reluciente junto a la piedra de cantería ya es historia. Arucas está cogiendo color. Rojo, amarillo, naranja, verde, lila... hay para elegir. Desde el Ayuntamiento reconocen que durante muchos años el municipio vivió una «dictadura del blanco», llegando a identificarse el blanco como seña de identidad de Arucas. Sin embargo, un concienzudo estudio realizado por especialistas ha demostrado que los colores vivos son más propio de Arucas que el propio blanco.

Desde la Concejalía de Patrimonio Histórico que abandera Lourdes Benítez se ha trabajado para que los vecinos del casco histórico de Arucas entiendan el cambio de color. Tras encargarle un estudio cromático a Facundo Fierro, autor también de la rehabilitación colorista de la balconada de Santa Cruz de La Palma, los colores vivos empezaron a surgir en Arucas. Y es que las sucesivas catas, así como estudios e incluso entrevistas con los moradores de las casas, demostraron que, tiempo atrás, Arucas no fue tan blanca como ahora muchos creen. Pero la memoria colectiva es selectiva, como apunta Alicia Hernández, una de las profesionales del área de Patrimonio Histórica. Tras el estudio científico de Fierro, «se sacaron pruebas de color, se descubrió cómo eran realmente muchos de los edificios históricos del municipio». La protección con que cuentan muchas casas del centro histórico hizo que se confeccionase una carta de colores para que sus propietarios, si lo quisieran, pudieran dar color a sus fachadas, pero dentro de un orden. Reconoce Benítez que «hay gente a la que no le gusta», pero no se obliga a nada a nadie. El que quiera blanco, puede seguir con el blanco.

El centro histórico se revitaliza

Para gustos, colores. «La carta de colores del Ayuntamiento no es una imposición, aunque hay unos parámetros para no tener colores muy estridentes», asegura Lourdes Benítez, concejala de Patrimonio Histórico de Arucas. Para Benítez, este es el primer paso de la revitalización que está viviendo el casco histórico, con la peatonalización de sus calles y la terminación de muchas de las obras que durante un tiempo agobiaron a los comerciantes. Además, dice Benítez que es gratificante «cómo la gente de fuera aprecia el cambio» de cara de Arucas. Más barato y aguanta más. Las fachadas blancas está claro que aguantan más, además de que la pintura es más barata. Pero la razón por la que hace ya décadas Arucas se volvió blanca sea quizás otra. Desde Patrimonio Histórico del Ayuntamiento apuntan a una epidemia de cólera que hubo a finales del siglo XIX. El blanco es sinónimo de limpieza y salubridad, tanto que incluso muchos de los revestimientos de piedra de cantería también se encalaran.

Temas

Arucas