Los canarios que lanceó Bolívar

Rosa Rodríguez
ROSA RODRÍGUEZ

Miles de canarios fueron lanceados, alcabuciados o decapitados por las tropas de Simón Bolívar tras el decreto de la Guerra a muerte del 15 de junio de 1813 y la Campaña Admirable que llevó a la proclamación de la Segunda República venezolana. El historiador Manuel Hernández destapa los errores de aquella decisión.

Los canarios fueron los primeros en sufrir la represión que ejerció en 1913 Simón Bolívar a su regreso del exilio al que lo envió el capitán realista, de origen canario, Domingo Monteverde tras la reconquista española de Venezuela, que se había declarado independiente en 1811. Con la proclamación de la Guerra a muerte, el 15 de junio de 1813, y la Campaña Admirable para liberar Venezuela, las tropas del Libertador lancearon, decapitaron y alcabuciaron [el fusil de la época era el alcabuz] a miles de isleños por el mero hecho de haber nacido al otro lado del Atlántico.

El historiador Manuel Hernández aborda en su última publicación la estrategia de Bolívar para «demostrar el grave error» que cometió al «apuntar a los españoles y canarios como el enemigo», cuando en realidad, dice el profesor de la Universidad de La Laguna (ULL), «no había ejército español [España estaba invadida por Francia], sino gente del pueblo que tomó partida por un bando u otro».

En el decreto de Guerra a muerte, Bolívar hacía una llamada expresa a los «españoles y canarios» a los que les decía: «Contad con la vida si apoyáis la independencia; contad con la muerte si sois indiferentes». Lo firmó en Trujillo, en Los Andes colombianos, y desde allí emprendió una «política sistemática de fusilamiento de españoles y canarios en actos públicos en cada pueblo por el que pasaba», según recogen los archivos parroquiales de toda Venezuela, relata Hernández, que dice que se ejecutó a más de 2.000 canarios a los que se suman otros 1.000 sólo en Caracas.

Dice Hernández que Bolívar «inició un monstruo que no valoró» con la «limpieza étnica» que practicó y que acabó con un tercio de la población venezolana, inmigrantes mayoritariamente canarios, que estaban presentes en todo conglomerado étnico y social del país, «incluidos los líderes de la independencia», dice.