Los autores canarios hacen público su amor a Galdós

Aunque los galdosianos han organizado muchos seminarios y congresos para reivindicar la figura del gran novelista canario, hasta ahora, los escritores locales nunca habían declarado públicamente su devoción por el autor de Fortunata y Jacinta. Este jueves, en un debate, desglosaron sus virtudes.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

En la noche de este jueves, en la palestra estaban los escritores Santiago Gil, Luis León Barreto y José Luis Correa, pero entre el público había muchos otros; como Rosario Valcárcel, Alexis Ravelo, Emilio González Déniz, Pablo Sabalza o Rubén Benítez. Unos y otros rindieron su particular homenaje a Benito Pérez Galdós analizando la huella que su obra ha dejado en su escritura y, en general, en las letras españolas. «Muñoz Molina es un Galdós evolucionado», sostuvo Luis León Barreto, en cuya opinión, «a pesar de que este es un país de no lectores», el legado galdosiano «ha sobrevivido bien en la narrativa española».

Por su lado, Santiago Gil invitó al lector a reconocer las raíces isleñas en la literatura de Galdós a través de su lenguaje, en el que se puede atisbar el habla de los viejos canarios. En su opinión, las principales virtudes del autor de El doctor Centeno su novela favorita fueron su voluntad férrea para seguir escribiendo, aunque eso supusiera su ruina; su compromiso con la literatura y la sociedad, y su afán constructivo.

También Correa expresó su deuda con el padre de Los episodios nacionales. «Me hice lector y escritor con Galdós», comentó el novelista de género negro que confesó que su faceta de «cotilla» ha sido la que más le ha influido. «Mi Ricardo Blanco es Máximo Manso», apuntó respecto a la procedencia galdosiana del personaje de su saga policiaca. En este sentido, dijo que ha rescatado del protagonista de El amigo Manso la actitud tolerante y resignada que Alonso Quesada definió «como el encogimiento de hombros del canario». «También nos ha contagiado el anticlericalismo», apuntó el ganador del premio de novela Benito Pérez Armas de 2001 con Me mataron tan mal.

La profundidad de sus perfiles femeninos y su espíritu cosmopolita también salieron a relucir en el debate en el que la galdosiana Yolanda Arencibia condenó al averno a cualquier escritor que no lo haya leído.