Llegó la hora del Gran Colisionador

09/09/2008

Todo está listo en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) para que arranque hoy el acelerador de partículas LHC, la más potente máquina jamás construida por los físicos y con la que se espera desentrañar los misterios del Universo. Cerca de 20 años se han necesitado para alcanzar este momento, el del Gran Colisionador de Hadrones

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) está ya preparado para recibir el primer haz de millones de partículas. Construido en un gigantesco túnel circular de 27 kilómetros de largo, situado bajo la frontera suizo-francesa a una profundidad de entre 50 y 120 metros, el LHC ha ido sufriendo un largo y complejo proceso.

«Primero hemos necesitado construir la máquina en el túnel, lo que empezamos a hacer hace muchos años, y luego tuvimos que aprender a enfriarla. Son casi 28 kilómetros de acelerador que ha habido que enfriar a 271 grados bajo cero», afirma el ingeniero español Antonio Vergara Fernández.

«Eso empezó a hacerse hace casi un año y medio, y después hemos tenido que lograr encender la máquina y ver que todos los sistemas funcionan, pero sin introducir ninguna partícula en el acelerador», agregó el experto español del CERN, en una entrevista realizada por el organismo europeo.

Ese proceso para verificar que la máquina está lista para recibir los protones «ha durado cerca de dos años», agregó Vergara.

El siguiente paso consistió en preparar el haz de protones para que entren en el acelerador y, posteriormente, se produzcan las colisiones con haces que circulen en sentido contrario por el túnel.

Lo que ocurrirá mañana es que comenzará a circular el haz de protones en el acelerador, y para lograrlo el LHC cuenta con una cadena de inyectores, aceleradores más pequeños que, uno tras otro, van pasando estos protones hasta que llegan al LHC.

El objetivo de la primera jornada de funcionamiento del LHC es lograr que los protones den la vuelta a todo el anillo gigante.

«Al principio no lo vamos a lograr, es un proceso muy complejo. Son 28 kilómetros y habrá defectos que corregiremos por el camino. Haremos un primer disparo, los protones entrarán, pero se perderán, y lograremos ver dónde y cómo se han perdido y haremos las modificaciones necesarias desde el control central, para volver a intentarlo», afirma el experto español.

Debido a la complejidad del proceso, el CERN desconocía ayer cómo evolucionará la jornada de hoy. Tras esta primera prueba, se sabrá si el mayor acelerador de partículas del mundo funciona.

"La partícula de Dios".

Hoy, los haces serán inyectados en el LHC tras haber alcanzado una energía de 0,45 TeV (taraelectrovoltios), pero en las semanas y meses siguientes se irán acelerando los protones hasta conseguir los 5 TeV, la energía que se quiere lograr este año. Sólo entonces podrán producirse las colisiones de partículas, entre haces de protones que circularán, unos en sentido de las agujas del reloj y otros en el sentido contrario.

En el circuito que constituye el LHC, seis detectores se han instalado a modo de radares para observar las colisiones frontales entre los protones.

Cuatro de ellos -ATLAS, ALICE, LHCb y el CMS- son de proporciones gigantes, y para dos de ellos ha habido que construir cavernas de hasta 100 metros de profundidad.

Uno de los grandes objetivos del LHC es descubrir el hipotético bosón de Higgs, llamado por algunos «la partícula de Dios» y que sería la número 25, tras las 24 ya constatadas. La existencia de esa nueva partícula permitiría explicar por qué las partículas elementales tienen masa y por qué las masas son tan diferentes entre ellas. Si el bosón de Higgs existe, podría detectarse tras la colisión de partículas en el LHC.

En los días previos a este gran experimento, los principales responsables del CERN, entre ellos su actual director, Robert Aymar, y quien le sustituirá el próximo enero de 2009, Rolf-Dieter Heuer, han reiterado la seguridad de la experiencia, descartando así las versiones catastrofistas que temen que llegue el fin del mundo. «El único riesgo que corremos es que perdamos el control del haz de protones y que a causa de ello se dañe la máquina», dijo, a ese respecto, el alemán Heuer.

La inauguración oficial del LHC tendrá lugar el 21 de octubre.