Libre de hipoteca: Logra devolver su casa al banco

19/11/2012
ETIQUETAS:

El grancanario Ismael Ojeda se ha convertido en el primer español y el primer canario que logra  del BBVA  la dación en pago de su vivienda y su cesión en alquiler después de seis largos meses de intenso papeleo. Es de los pocos españoles que se acogieron al fracasado  Real Decreto-ley 6/2012, de 9 de marzo, de protección de deudores hipotecarios sin recursos aprobado por el Gobierno de Rajoy, él y otro canario, un lanzaroteño que también devolvió su casa al banco, pero sin acceso al régimen de alquiler.

Ismael Ojeda, con 39 años de edad, es uno de los más de trescientos mil parados canarios de larga duración. En la época de bonanza se lanzó a comprar una casa. Adquirió  un ático en Vecindario de 40 metros cuadrados utiles con una terraza de 30 metros. La hipoteca la firmó en  noviembre de 2008, justo cuando la crisis comenzaba a despuntar, pero resultaba poco creíble que nos alcanzara de lleno. Solicitó una hipoteca de 90.200 euros que le concedieron casi de forma inmediata con una cuota asequible para su sueldo.

Las cosas marchaban bien hasta que la crisis se destapó y con ella el despido de la empresa en la que trabajaba. Con el paro y alguna que otra ayuda familiar pudo mantener al día el pago de las cuotas, la comunidad y los impuestos municipales, pero ya era una carga excesiva y comenzó a pensar en cómo desprenderse de ella.

El paro se acababa y solo contaba con la ayuda de la familia. «La hipoteca y la casa comenzaban a ser un lastre para mi, a nivel económico y  sobre todo porque me impedían moverme, salir de Canarias a buscar trabajo. También estaba el síndrome del fracasado, porque renunciar a la casa ya lo era, más en nuestra cultura, pero yo ya había tenidos otras renuncias, entre ellos perder mi propia empresa,  y no me influía ese sentimiento. Creo que de la misma manera que vendo un coche sin vergüenza alguna y cuando pueda me compro otro, o vendo la casa y la entrego porque no la puedo pagar. En otros países el error o el fracaso empresarial no es vergonzante, como no lo es la movilidad,  y los propios bancos no lo tienen en cuenta a la hora de seguir financiando créditos a los empresarios».

Tras las primeras noticias sobre la posibilidad de entregar las llaves, Ismael se plantó en el banco pero no le dieron ninguna salida. «Pregunté si me tenía que ir de España para entregar la casa, como estaban haciendo los inmigrantes, pero no obtuve respuesta y tampoco estaba dispuesto a ponerme al margen de la ley o tener un problema».
«Fue a través de un reportaje de televisión como descubrí la existencia del Real Decreto; lo busqué, lo estudie a fondo y vi que tenía posibilidades de convencer al banco que mi caso estaba clavado, de que era el prototipo de deudor en el umbral de la exclusión que describe la normativa en los requisitos exigidos. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Mi miedo era que no era vinculante, salvo que el banco se adhiriera voluntariamente, como así hizo el BBVA. A partir de ahí creía que tenía muchas más posibilidades».   

En el mes de junio volvió al banco con la fotocopia del BOE en la mano y la documentación con la que tenía que demostrar que estaba en los supuestos previstos. «El papeleo era mucho, tuve que demostrar con certificación que no tenía pareja de hecho. El banco era la primera vez que se enfrentaba a un expediente de este tipo y en varias ocasiones, durante los seis meses que duró la tramitación, se caducó la documentación. Me armé de paciencia y decidí que me quitaba la casa de encima».

Fue el propio Ismael Ojeda el que impulsó el procedimiento, con la colaboración de los encargados de su caso en Las Palmas. «Siempre abiertos a mis sugerencias; la verdad es que quien me atendió fue exquisito conmigo, pero ni en Madrid sabían cómo abordar el asunto».

El pasado lunes, día 12, firmaba la primera dación en pago y cesión de la vivienda en alquiler que su entidad culminaba en toda España después de diez meses de entrar en vigor el Real Decreto Ley de Rajoy.

Ahora sus dudas giran en torno a los impuestos de transmisiones patrimoniales. «En Hacienda no saben nada del asunto, y temo que me liquiden y me lo pasen al cobro. El Real Decreto es claro al respecto y estoy exento de estos impuestos, pero tengo que estar muy atento porque los funcionarios de Hacienda a los que me he dirigido no saben darme una respuesta, no tienen aún ninguna instrucción al respecto». Ahora espera acontecimientos, pero sin carga alguna que le impida moverse, «con la mochila más ligera», concluye.