Las traperas, símbolo cultural

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

La Casa-Museo Antonio Padrón de Gáldar inauguró anoche la exposición Des/plegar traperas, del arquitecto galdense Paco López. La muestra da una segunda vida a las traperas a través de formas geométricas y da cuenta de la dimensión etnográfica de las pieza como portadoras de señas de identidad insulares.

El arquitecto galdense Paco López inauguró anoche en la Casa Museo Antonio Padrón de Gáldar su primera exposición. Una muestra cuanto menos peculiar por lo inusual. Las traperas toman el protagonismo, adoptando diversas formas geométricas. Y lo hacen en un intento de López de mostrar su belleza y su utilidad, pero también de realzar lo que simbolizan, como seña cultural e identitaria de todo un pueblo. El proyecto Des/plegar traperas «surge como un intento de realzar un poco la belleza de las cosas sencillas y que nos pasan desapercibidas por no fijarnos o no tenerlas en cuenta», dice Paco López. «Se trata de resaltar la belleza de las cosas simples que normalmente utilizamos», y la trapera «es un elemento bello que con una ligera modificación a través del plegado y manipulación resalta esa belleza escondida y su valor». De esta manera resume el arquitecto galdense lo que ha querido expresar a través de las traperas, que aunque en los últimos años han sido arrinconadas por la modernidad «hay que sacarlas a un primer plano porque tienen un valor intrínseco». «Escuchamos lo del edredón o nórdico y nos engañamos, dejando en desuso lo que tenemos y pensando que la trapera no es bella». Sin negar que lo nuevo es útil y cómodo, entiende Paco López en Gran Canaria «tenemos cosas que son bellas y resuelven el mismo problema». Las traperas que ha utilizado para la exposición se las han prestado; algunas tienen tantos años y han pasado por tantas generaciones que encierran mil historias; otras están recién salidas del telar de Jennifer, una artesana, de las pocas que ya quedan, de Acusa. «Los materiales y el procedimiento de realización son los mismos» de siempre, cuenta López. «La última trapera recién salida del telar está en la muestra y hay artesanos, claro que hay, pero cada vez menos». Al autor de Des/plegar traperas le interesaba «ese punto de lo más antiguo, tengo traperas antiguas de herencia familiar, de varias generaciones, de gente que las va dando. Son de vecinos que amablemente me han cedido» sus preciadas traperas, que en su día fueron mantas, o alfombras, o cobertores de sofá, o colgaron de balcones... y que ahora se reconvierten en obras de arte, en formas geométricas que quieren despertar al que las mira, llevarlos a lo que tienen y no usan o ven.