Fútbol: UD Las Palmas

Las Palmas nunca se rinde

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La UD, luchará hasta el final. Y si no lo consigue, no habrá reproche si se juega como ayer, si no se negocia una gota de sudor. Cumplió en un campo con espinas, ante un rival desesperado, recuperando fútbol y oficio. Ahora son otros los que no pueden fallar.


Las Palmas, al ritmo de Viera y Araujo, y a falta de errores ajenos, sigue creyendo en sí mismo. Más tras recuperar los valores que le hicieron favorito en la primera vuelta. Era el día, el escenario, y no falló. Poco se guardó Paco Herrera para la visita a El Sadar. Adelantados en la jornada, no se despreciaba dormir a tres puntos del Girona y Sporting, por si hoy les entra temblores al sentir el aliento de los amarillos. Además, el Osasuna, aunque cerca en la clasificación, no es el Recreativo. Y menos en su campo, donde aún la hierba huele a élite a pesar de que los rojillos estén en el precipicio hacia dos escalones más abajo.

Salvo el descanso de David Simón, devolviendo a Ángel López a su posición original, el equipo que posó en la foto pasa perfectamente por ser el de gala. El de las grandes ocasiones. Aunque Valerón no se prodigue demasiado en la instantánea. Pero el escenario merecía la puesta en órbita de entrada del Flaco, toda una declaración de intenciones junto a su alumno más aventajado y Araujo. El final de temporada de Viera no merece el salvoconducto de la promoción. Lo suyo es de ascenso directo si computasen los méritos individuales.
Ayer, tras unos minutos de ímpetu local, el órdago inicial del desesperado, el de La Feria olió sangre y no tuvo piedad. Un mal pase de Miguel Flaño, apenas un pestañeo, se convirtió en una asistencia. Viera no desaprovechó el regalo y la pifia rival la convirtió en obra de arte. A la escuadra.

El gol, en el minuto 6, apaciguó los ánimos de un Osasuna al que se le apareció un fantasma. Runrún en la grada, batucada amarilla.

Con viento a favor incrementó el dominio el equipo de Herrera, que con el balón dormía y al contragolpe amenazaba con la sentencia. Araujo hubiese hecho el segundo poco después si el asistente no se hubiese inventado el fuera de juego; luego sería Roque, a pase del argentino, el que fallaría ante Riesgo. 

Demasiados tiros al aire, el Osasuna seguía vivo tras unos minutos de inspiración que pudieron acabar con el partido en veinte minutos. Y como si de un ejercicio de supervivencia se tratase, el equipo navarro logró un córner a trompicones y, desde la esquina, el empate. Vujadinovic se elevó ante David García, de mantequilla, y cabeceó con la melena al fondo de la red.

Suerte que volvió Araujo tras la sanción. Porque el argentino no dio opción a la fiesta en la grada. Cuando Vujadinovic aún se atusaba la cabellera, el goleador amarillo cazó en el punto de penalti un centro desde la derecha y empaló a Riesgo. En apenas dos minutos, del 25 al 27, todo como estaba.

Desde entonces y hasta el 45, algunos empujones, fútbol suburbial para narcotizar la reacción del Osasuna, y todos a descansar con el 1-2 gracias a un oficio que Las Palmas hacia meses, cuatro concretamente, que no ponía en práctica lejos de Gran Canaria.  

A pesar de la lección de efectividad y juego de la primera parte, de los mejores 45 minutos a domicilio de 2015, se contaba con sufrir en la segunda mitad. Con la grada atronando, Enrique Martín movió el banquillo e inyectó más testosterona a su equipo a la salida del vestuario. La Unión Deportiva debía parapetarse en su trinchera los primeros minutos, los suficientes para aguantar con la portería intacta los instantes de combustión rojillo, los minutos necesarios para que el reloj y la clasificación comenzase a ponerse de su parte.  

Ya había acumulado demasiados acercamientos a las inmediaciones de Raúl el Osasuna cuando Herrera ejecutó dos cambios de una tacada. Necesitaba oxígeno y músculo Las Palmas a los veinte minutos y salieron al campo David Simón y Vicente Gómez por Roque y Valerón. La Unión Deportiva pasó entonces a jugar con tres centrales (Ángel-David-Marcelo), con Simón y Dani de carrileros.

Hormigón atrás para abrigar a Raúl, con un fútbol más directo y vertical en ataque en busca de la sentencia con más de 25 minutos por jugar. Un riesgo asumible por cuanto el Osasuna ya comenzaba a partirse, a quedarse sin gasolina ni esperanza.

El partido se fue diluyendo como quería Las Palmas. La furia del Osasuna se fue apagando a medida que crecía su resignación ante el muro amarillo. Herrera, por si acaso, echó más cemento a falta de diez minutos sacrificando Araujo por Christian Fernández. Una decisión anacrónica por estilo y ambiciones, pero justificada a falta de un suspiro para el final.

Así murió el partido, con Las Palmas recio y seguro, con el Osasuna en tierra de nadie maldiciendo su suerte. Otros tres puntos fuera de casa, más de cuaro meses después. Quizás los milagros existan.

 

Ficha técnica:

1 - Osasuna: Riesgo; Javier Flaño (Cedrick, m.46), Miguel Flaño, David García, Vujadinovic, Oier (Ansarifard, m.81); Roberto Torres, Nekounam (Raoul Loé, m.46); Sisi, Hervías; y Nino.

2 - Las Palmas: Raúl Lizoain; Ángel López, Marcelo Silva, David García, Dani Castellano; Javi Castellano, Valerón (Vicente Gómez, m.66), Culio; Roque Mesa (David Simón, m.66), Araujo (Christian, m.78) y Jonathan Viera.

Goles: 0-1, m.6: Jonathan Viera. 1-1, m.26: Vujadinovic. 1-2, m.27: Araujo.

Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Mostró tarjeta amarilla a Torres (m.29), Nekounam (m.36) y Oier (m.57), de Osasuna, y a David García (m.29), Ángel López (m.39), Araujo (m.45), Dani Castillejo (m.49) y Jonathan Viera (m.90), de Las Palmas.

Incidencias: Partido de la trigésima novena jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio El Sadar ante 12.038 espectadores.