Las escobas vivas de la tierra

20/08/2011

Salieron clareando el día desde el pago galdense de Lomo del Palo y llegaron a Ayacata ya pasado el mediodía. Detrás quedaba una vez más escrita una página que se pierde en los albores del tiempo. La trashumancia, cuando el pastor busca en la Cumbre los pastos de verano, se ha hecho un año más. El calor no fue impedimento.

ETIQUETAS:

La comitiva de hombres y ovejas partió del Cortijo de Caideros y siguió la ruta marcada, atravesando La Montañeta, Lomo del Palo, Cuesta de los Pinos de Gáldar, Montaña del Capitán, Hoya la Vieja, Degollada de las Palomas, Cruz de Tejeda, Degollada de Becerra, Andén del Toro, donde nace el agua del Barranco de la Mina, Corral de los Juncos, muro de la presa de Los Hornos, Roque Nublo y Cañada de la Fuente, donde le fueron quitadas las enormes cencerras de viaje a los animales que momentos más tarde partirían en busca de los pastos y las hojas de almendreros secas, que son ración para estas auténticas escobas de la tierra, como las llaman sus pastores. Una vez solas, las ovejas buscarán el agua que tienen ya sabido se halla lomas arriba, en el Barranco de Meca y El Piquillo, en galerías propiedad del Cabildo de Gran Canaria. ‘Picaro’, el perro pastor, del que algunos dirían que parece un cristiano, vigila el momento de la subida, como ha hecho durante todo el trayecto, pero no partirá con ellas. Permanecerá con Cristóbal y su hermano Pedro Luis, en La Candelilla. subiendo a vigilar el rebaño de cuando en cuando, pero extremando la vigilancia los días de cacería, para evitar que alguno se le escape un perro.


Cristóbal y su hermano Pedro Luis no están solos en la trashumancia. Le acompañan en todo el trayecto hasta La Candelilla, pastores como José de la Cruz Mendoza, Pepe el de Pavón, cuyo rebaño de 400 cabezas ya está en las laderas del Bentayga, Lorenzo González, Justo Martel y José Velázquez, que se alternan en la montura del caballo y la yegua anglo árabes que abren la marcha, Antonio Díaz Medina, Bonifacio Moreno Moreno, Carmelo Quintana Guillén, Lorenzo Mendoza, Juan Mendoza y Manuel López Toro, que cerrarán el día con un gran banquete en la casa de piedra vista de La Candelilla donde los pastores vivirán hasta su regreso a la majada original.


El trayecto se realiza por caminos de herradura, donde se puede y por la carretera de asfalto. Los animales, animados por las enormes cencerras, que dicen los pastores las estimulan y por el caballo y la yegua, que los guían, marcan un buen paso, sobre todo en las horas donde el calor no ha hecho aún sentir sus rigores. En el muro de la presa de Los Hornos se produce la primera parada del rebaño. El cansancio, el sol que casi al mediodía ya aprieta y la cercanía del agua, las distraen y la cabecera intenta saltar a la presa. Hombres y perro se afanan en reanudar la marcha y pronto enfilan hacia las faldas del Roque Nublo y hacia la meta de Ayacata. Antes, en Degollada de Becerra, tanto los que vienen caminando con el ganado como los que van en los coches que llevan las viandas, saborean un desayuno a base de pan y queso.