La UE liga el tomate al futuro del Sáhara

11/02/2011

El futuro del Sáhara nunca ha estado tan cerca de Canarias. El conflicto agrícola abierto en el seno de la UE por las quejas de los tomateros, ha desembocado en una proclamación sin precedentes. La Eurocámara exige a la Comisión Europea que defina la soberanía territorial de Marruecos.

El Sáhara Occidental se ha colado por la puerta de servicios en los tratados bilaterales entre Marruecos y la Unión Europea. Lo que, a priori, iba a ser una mera renovación del acuerdo agrícola, sustentada en intercambios comerciales a ambos lados del Estrecho, se ha convertido en una cuestión de Estado para España.


El riesgo es de tal calibre, que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha confiado el contencioso al secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, y al ex ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, dejando el resultado final de las negociaciones en la titular de Exteriores, Trinidad Jiménez.


El PP, por su parte, se ha limitado a exponer los perjuicios económicos sobre los exportadores agrícolas. El eurodiputado Gabriel Mato se mantiene a distancia de la causa saharaui.


Toda la tensión se desbordó a raíz de la ola de violencia que sufrió El Aaiún, en octubre del pasado año. La virulencia de la carga policial en el desierto despertó la conciencia de las autoridades comunitarias, sobre todo, del Parlamento Europeo, que creó un frente de rechazo a las concesiones comerciales a Marruecos si primero no se esclarecía la soberanía marroquí sobre la colonia que España abandonó a suerte en febrero de 1976.


Los servicios jurídicos de la Eurocámara rechazaron, primero, el Tratado de Pesca por infringir el derecho internacional al operar sobre aguas sujetas al veredicto de Naciones Unidas. Ya en diciembre, mostraron su rechazo al anuncio de Bruselas de ampliar los contingentes y reducir los aranceles a las exportaciones agrícolas de Marruecos (50.000 toneladas más, el 0,5% de las ventas europeas en un año).


Pero el límite de la controversia se alcanzó este martes, cuando el Parlamento remitió una carta a la Comisión Europea que coloca la vecindad con Marruecos en sus cotas más bajas.


Por vez primera en la historia reciente de Europa, la Eurocámara exige al Ejecutivo comunitario qué defina el ámbito territorial de Marruecos, lo que equivale a una declaración de principios contra la voluntad de la monarquía alauita de incluir El Sáhara bajo su bandera.


El texto al que ha accedido este periódico, lo redactó la comisión de comercio internacional en dos preguntas:
«1)Si la comunidad del Sáhara Occidental está incluida en el territorio de Marruecos».


«2)Si conforme al expediente de Naciones Unidas, los tratados de Marruecos van en beneficio de los intereses de la Comunidad saharaui».


Mientras la Comisión que preside José Durao Barroso no responda, el Parlamento se niega a debatir el Tratado de Libre Asociación. La agricultura va ligada a otras acciones que Europa, y sobre todo, España, considera prioritarias, como la seguridad, el crimen organizado, el terrorismo, la inmigración y la lucha contra la pobreza.


La reforma del Tratado de Lisboa da un papel equitativo y a las dos instituciones, de forma que la Comisión no puede aprobar una norma que bloquea la Cámara.