La UE aprueba ampliar a 65 horas la jornada semanal

10/06/2008

La Unión Europea aprobó finalmente, tras más de doce horas de negociación, y por mayoría cualificada, ampliar la jornada laboral por encima de las 48 horas actuales y hasta las 65. España, principal país opositor a la iniciativa, se abstuvo en la votación. Ahora sólo falta la aprobación del Parlamento Europeo.

La UE alcanzó ayer un acuerdo para ampliar la jornada laboral de 48 horas hasta un máximo de 65 horas semanales. A falta de que el Parlamento Europeo ratifique el contenido de la directiva, ahora le tocará a cada Estado miembro modificar su legislación para elevar la jornada semanal a 60 horas de forma general y a 65 para determinados colectivos sujetos a guardias, como es el caso de los médicos.

La Comisión Europea mostró ayer su satisfacción por el acuerdo alcanzado por los ministros de Trabajo y consideró que supone «un paso adelante para los trabajadores» y refuerza el papel del diálogo social. España se abstuvo en la votación y, junto a Bélgica, Chipre, Grecia y Hungría, presentó una declaración en la que aseguró no poder aceptar el texto por el «retroceso social» que supone.

Desde la Comisión, el responsable de Empleo, Vladimir Spidla, opinó que este acuerdo demuestra la viabilidad del concepto de «flexiguridad» y, así, destacó que ofrece más seguridad a los trabajadores, sobre todo de empresas de trabajo temporal, al tiempo que mantiene la flexibilidad que requieren tanto la industria como los empleados.

Spidla confió en que la norma también sea respaldada por el Parlamento Europeo.

El acuerdo de los ministros consagra la hasta ahora transitoria cláusula del «opt out» -introducida en su día a petición del Reino Unido-, que ofrece a los empleados la posibilidad de trabajar por encima del máximo vigente de las 48 horas semanales.

Este límite, que sigue siendo el oficial, podrá superarse en caso de acuerdo entre el trabajador y el empresario, siempre con un techo máximo de 65 horas a la semana, incluidos los periodos de guardia.

España ha sido desde el primer momento uno de los grandes opositores de la ampliación de la jornada laboral, pero en los últimos meses perdió el apoyo de sus principales aliados en esta negociación, Francia e Italia, con los que había bloqueado en varias ocasiones la reforma.

La propuesta ha salido adelante, en parte, por la prisa de muchos países por aprobar una norma que les permita dejar de incumplir la actual legislación, algo que ocurre de forma continuada en sectores como el de la sanidad.