La subida del salario mínimo divide a patronal y sindicatos

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El visto bueno del Pleno del Congreso a la tramitación de la proposición de ley para subir progresivamente el salario mínimo vuelve a poner en evidencia las diferencias entre patronal y sindicatos. Estos últimos lo aplauden, pero los empresarios sostienen que los aumentos tienen que ir ligados a la productividad laboral.

El presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) de Las Palmas, Agustín Manrique de Lara, considera que elevar el salario mínimo interprofesional (SMI) por Real Decreto, «sin que la subida esté ligada a la productividad laboral, no solo no beneficiará a las personas sino que las perjudicaría», porque, a su juicio, «generaría un aumento del desempleo».

La valoración llega después de que el pleno del Congreso aprobara el martes tramitar una ley que suba de forma escalonada el SMI, ahora fijado en 655,20 euros mensuales, de manera que se eleve a los 800 euros en 2018 y a 950 euros en 2020. El PP y Foro Asturias se opuso y Ciudadanos se abstuvo en la votación de una proposición elaborada por Pordemos, aunque la reforma legislativa deberá tramitarse en la Comisión de Empleo y recibir las enmiendas correspondientes de los grupos parlamentarios.

Manrique de Lara matiza  que «es un deseo de todos que los salarios mínimos sean los más altos posibles, porque es un indicador del grado de desarrollo de un país». Pero insiste en que «el tejido empresarial, «conformado sobre todo por pequeñas y medianas empresas, no puede soportar esos incrementos al margen de la productividad». Y  eso se logra, concreta a grandes rasgos, «incidiendo sobre todo en la fomación, y con medidas políticas para aumentar el tamaño de las empresas, la digitalización y la internacionalización de los negocios».

El secretario general de CC OO Canarias, Carmelo Jorge,  sintetiza su apoyo, sin matices, a la subida del SMI: «Ya ha llegado el momento de revisar la política salarial y permitir que quienes más han sufrido las consecuencias de la crisis recuperen capacidad adquisitiva, de forma que además se incentive el consumo, la demanda interna, y a su vez, permita a las empresas dar salida a sus productos y servicios».