La socarronería del que se enfada

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

De José Carlos Francisco, ex consejero de Economía y Hacienda y desde esta semana presidente de la CEOE de Tenerife, conocíamos su elegancia, su gusto por fumar buenos cigarros puros y la capacidad para trazar milimétricamente la línea de separación entre sus cabellos. Lo que no resultaba tan de dominio público era su socarronería. Ayer la exhibió en la presentación, en el salón de actos de CANARIAS7, de su libro La reforma necesaria. Canarias ante la crisis de nuestras vidas, un volumen de 205 páginas, editado por Ecopress Comunicaciones, y que recoge una serie de reflexiones del presidente de Corporación 5 Análisis y Estrategias. Esa socarronería le permitió dirigirse al consejero de Economía y Hacienda, Jorge Rodríguez, para recomendarle que, como él hizo en su día, también escribiese un libro estando en el citado cargo público, porque «siempre da morbillo ver lo que piensa el consejero». Ahora que ya no está revestido por la púrpura de la responsabilidad política, José Carlos Francisco ofrece en éste, su tercer libro, un conjunto de reflexiones sobre el momento que vive Canarias, el impacto brutal de la crisis y las posibles salidas. Lo hace, y así lo dijo, desde el convencimiento de que el panorama a corto plazo es muy «complicado», pues aventura un año 2011 en el que difícilmente el crédito fluirá entre empresas y particulares con la intensidad y la facilidad que ambos demandan. De hecho, deja para el tramo final de la próxima década el retorno a tasas de crecimiento sólidas, mientras que la recuperación del empleo la sitúa todavía más lejos -otra década. Esas reflexiones nacieron, como reconoció Francisco, fruto del «enfado». Un estado mental que le llevó a plasmar sobre lo que Canarias ha de hacer para no seguir en el túnel de la crisis. El resultado, según advirtió el autor, no busca sentar cátedra: «No es un libro para que estén de acuerdo quienes lo lean. Es un libro para la reflexión». Entre esas propuestas, José Carlos Francisco plantea que Canarias se proponga ser Las Vegas o el Macao de Europa, esto es, el lugar al que millones de personas acuden en busca de una oferta de turismo y ocio diferente. También ese enfado le lleva plantearse la urgencia de poner coto a una casta de trabajadores públicos que, cual «mandarines», hacen todo lo posible para desaminar al empresario con ganas de invertir. Todas esas ideas, sobra decirlo, calaron entre el auditorio, en el que estaban presentes nombres relevantes precisamente de ese mundo de la inversión privada, como Ángel Ferrera, Germán Suárez, Juan Miguel Sanjuán, Ángel Luis Tadeo, Anil Partap y Manuel Marrero, ejecutivos y asesores como Francisco Torres y Mariano Sanginés, abogados como Víctor de la Torre y, en suma, seguidores del concepto de que Canarias no puede seguir mirando para otro lado.