La seducción de la mirada de Bisset

16/08/2014

Una inglesa que parece francesa y que sedujo a los americanos. Así podría definirse a Jacqueline Bisset pero, para ser más justos, su capacidad de seducción fue planetaria. Incluso ahora, cuando peina las canas y alisa las arrugas de alguien nacido en 1944, Bisset sigue contando con una mirada a medio camino entre lo gélido y lo sugerente que atrapa al espectador. Se hizo un hueco en el cine americano con la trepidante Bullit pero para muchos quedó instalada en el cielo como la Pamela de ese ejercicio brillante de cine dentro del cine que fue La noche americana -¿por qué será que esta serie se llama así?-. Y si salió tan perfecta en pantalla en esa película fue, además de por sus virtudes, porque el director, François Truffaut, estaba colado por ella.

Iba para bailarina. Algún biógrafo sostiene que su elegancia natural tiene que ver con las clases de danza que recibió de pequeña.


De la pantalla grande a la pequeña.  Últimamente se prodiga en televisión. Impagable, por ejemplo, en Nip&Tuck.

Su mejor película.
Para ser coherentes con esta serie, no queda otra: La noche americana.

Su peor película.
Orquídea salvaje, pero no tanto por ella como por lo insufrible de la cinta.