La Sanción a Rachid "da alas" a Rabat y al frente

12/08/2009

Algo ha pasado en Viena entre Marruecos y el Frente Polisario como para que, por vez primera en 18 meses, las partes litigantes del conflicto del Sáhara, se comprometan a reunirse en pocas semanas. Además del impulso de Obama, los analistas consultados coinciden la exclusión de Jalihenna Uld Rachid como revulsivo al proceso.

La luz de un gigante se apaga. Jalihenna Uld Rachid, el prohombre de Marruecos en El Sáhara, el ex ministro de Hassan II y el enlace en el que confió Francisco Franco para neutralizar al incipiente Frente Polisario, acaba de recibir uno de los golpes más severos de la siempre sutil política exterior marroquí.  

Rachid es uno de los hombres más ricos del reino. Su habilidad en el manejo de los resorte del poder, quedó de manifiesto con la victoria de su hermano, Hamdi, en las pasadas elecciones locales al frente del Ayuntamiento de El Aaiún. Pero su poder se desvanece desde que el pasado año acusó al Ministerio del Interior alauita de arrojar vivos, desde helicópteros, a simpatizantes del Frente Polisario.

Jalihenna Uld Rachid es, en teoría, la máxima autoridad marroquí para los asuntos del Sáhara. De hecho, en 2006, el rey Mohamed VI lo nombró presidente de su consejo especial para los asuntos de la ex colonia española, denonimado Corcas.

«Pero el malestar es evidente», según varios analistas consultados por este periódico. La delegación marroquí que se reunió durante dos días con el Frente Polisario en Viena, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Taib Fasi Fihri, excluyó a Rachid de la quinta ronda negociadora, un hecho «relevante» que «da pistas sobre el parecer de Palacio».

Además de la pesistencia del presidente de EEUU, Barack Obama, en desbloquear un conflicto de 34 años de duración, y el empeño del nuevo enviado especial de la ONU, Christopher Ross, las fuentes consultadas creen que el revulsivo dado esta semana al proceso responde, en parte, a la sanción de Rabat a Rachid.

A las partes no le gustaba el papel «confuso» que ha ejercido en las anteriores citas como mediador del conflicto. «Recuerda su etapa con Franco, con Marruecos, con el Polisario, con el Corcas, con el Puns..., no sabemos dónde está y confunde».

De hecho, en las exposiciones de  ambas partes se percibe cierto atisbo de esperanza, aunque unos y otros no ceden. Marruecos opina: «Las negociaciones se inscriben dentro del marco de la continuidad y de la puesta en marcha de las resoluciones del Consejo de Seguridad, que recuerdan todas la preeminencia de la iniciativa marroqu yla autodeterminación no pasa necesariamente por un referéndum de múltiples opciones, y puede hacerse realidad a través de las negociaciones».

Y el Frente responde: «Ha habido ambiente de franqueza y respeto que permitió profundizar en el debate. Coincidimos con el enviado Ross de que los contactos deben seguir. El núcleo del problema saharaui es la autodeterminación, porque exigimos el referéndum».