La Reina y Los Lobos

18/09/2009

La reina doña Sofía madrugó ayer para visitar la Isla de Lobos. En el parque natural situado al sur de Fuerteventura, la soberana inauguró un centro de interpretación y departió con los veraneantes que la felicitaron por su santo. Era la segunda vez que pisaba el pequeño islote.

Qué hace una reina en una Isla de apenas 4,5 kilómetros cuadrados? Inaugurar el Centro de Interpretación del Parque Natural de Lobos y conocer a los dos moradores más ilustres de los últimos siglos: los lobos marinos que le dan nombre; y la poetisa Josefina Plá.


Doña Sofía madrugó ayer para ir a la Isla de Lobos, ese trozo de tierra entre el océano y el malpey. Tras alojarse en el hotel Bahía Real de Corralejo, donde ocupó 30 habitaciones junto con el personal que le acompañaba, se embarcó en el Celia Cruz, uno de los barcos que a diario enlaza Corralejo con Lobos. A las 9.40 horas, pisó el islote, aunque no por primera vez como ella misma se encargó de aclarar a la veintena de vecinos y veraneantes de la Isla que la esperaban desde temprano.


Flanqueada por el presidente Paulino Rivero y el primer mandatario majorero Mario Cabrera, recorrió los escasos metros que separan el muelle del Centro de Interpretación del Parque Natural haciendo tres paradas. La primera, para ver la maqueta del islote ante la que preguntó «¿el agua es fría?». Alguien dijo que unos 18 grados, otros que desde luego es un mar más frío que el Mediterráneo, hasta que finalmente zanjó Paulino Rivero que 21 grados.


El segundo alto en el corto camino hasta el Centro de Interpretación por inaugurar fue en las esculturas de los lobos marinos o focas monjes donde se le explicó las características de esta especie extinguida en los años 20 del siglo XX en Canarias.  Tras los mamíferos marinos, la referencia cultural a la poetisa Josefina Plá (Lobos, 1909- Asunción, 1999) no pudo faltar junto al busto que el Ayuntamiento de La Oliva le dedicó hace unos años.


Cuando se dirigía a descubrir la placa del centro de interpretación, la reina recibió los aplausos de los vecinos y veraneantes de Lobos que, en bañador, pareo y gafas de sol, la esperaban desde bien temprano. Cuando recorrió el citado centro, la gente volvió a aplaudirle y a felicitarla por su santo, incluso alguno entonó el feliz en tu día. Doña Sofía saludó y departió con el más mayor de los vecinos.


Entre unos y otros, la visita real a Lobos fue de 45 minutos.