La reforestación de Güi-Güi se tropieza con cientos de cabras

02/02/2015

La reforestación del hábitat tradicional de Güi-Güi, el bosque termófilo del Suroeste, tiene un enemigo poderoso, el ganado guanil que campa libremente por un espacio natural protegido más grande que el Parque Nacional de Garajonay. Allí se ha refugiado la única población natural de cedro canario que sobrevive en la Isla.

La única población natural de cedro canario que existe en la Isla, 40 ejemplares refugiados en los riscos de Güi-Güi, empieza a recibir ayuda de emergencia para evitar su extinción. Esta semana han accedido hasta allí los operarios que acometen la primera temporada, de las cuatro previstas, de repoblación del bosque termófilo del Suroeste que constituye su hábitat, con cargo al proyecto Life para este espacio natural protegido.

Después de que un helicóptero dejara en esas cimas de La Aldea de San Nicolás, debido a su difícil acceso, buena parte de los 10.000 árboles que se van a plantar hasta marzo, ahora son empleados de Gesplan y de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo los que a pie trasladan cada planta a su agujero. En un solo día, el pasado miércoles, plantaron 600 pinos con la inestimable colaboración de 10 operarios de los grupos Presa. 

Además de especies del bosque termófilo como acebuches y almácigos y otras propias de formaciones de monteverde xérico, caso del madroño, el acebiño y el laurel, las estrellas de la repoblación son las coníferas de bosques de gimnospermas, el pino y la sabina, pero sobre todo el cedro.

El asesor científico del proyecto, el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Manuel Nogales, participó en las plantaciones de la pasada semana y comprobó que «el mayor problema para el éxito del proyecto está en el control del ganado guanil» que pasta libremente por las cumbres de Güi-Güi, sin dueño y sin distinguir terrenos privados de públicos en un paraje que, por extensión, es más grande que el Parque Nacional de Garajonay.

Nogales aplaude la iniciativa del Cabildo, que pone el 50% de los fondos del proyecto, para repoblar estas cimas, pero advierte que «hay que sacar ese ganado de allí porque hace un daño terrible. Hay que meterle mano», agrega, defendiendo la colaboración con los pastores como herramienta básica para el control de esas cabras.

Dentro del proyecto, el pasado octubre se recogieron sobre el terreno semillas de almácigo, acebuche y de cedro canario ( de las 10 hembras reproductoras que quedan). De las de cedro canario se han reproducido 432 ejemplares que se están desarrollando en vivero hasta alcanzar los dos años, en 2016, momento en que se plantarán en la montaña de Los Cedros. Si no, serían pasto fácil de los herbívoros.

No obstante, en 2015 se plantarán algunos ejemplares como experiencia piloto, como ensayo de las dificultades a superar para que crezcan en libertad. Mirlos y cuervos tienen que echar una mano en el futuro para dispersar las semillas.