La paz del estilista ante la presión del fajador

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Sin dejar que la gente se acomodara en sus asientos, la UD ya iba ganando, y es que lo de este equipo es digno de estudio. Si a comienzos de temporada se le acusaba de falta de pegada, de poca mordiente y de contar con una plantilla insuficiente para la exigencia de máxima categoría, ahora los goles se le caen de los bolsillos, y su fútbol es admirado y aplaudido en todo el panorama nacional. Pedro Bigas, a modo de reivindicación tras dos partidos sin jugar, cabeceó a la red una falta lateral pateada por Tana en el minuto 3 para desconsuelo de los de Abelardo, poniendo de cara el partido casi sin quererlo.

El conjunto asturiano, todo ímpetu y garra, intentó ganar metros a base de empuje y fuerza. Planteamiento que los de Setién, fieles a su estilo, respondieron con fútbol. Choque de estilos, y de objetivos. Se notó la ansiedad del equipo norteño, y esta presión le pasó factura muchas veces en forma de precipitación e imprecisiones. Justo lo contrario le pasó a Las Palmas, que gracias a su situación privilegiada pudo desplegar su juego y asumió riesgos sin temor alguno. Todo le funcionó a los amarillos en la primera mitad, quienes controlaron el partido y ejecutaron combinaciones endiabladas, en ocasiones lentas y previsibles para, de repente, meter una marcha más y coger a contrapié a su rival. Todo esto sin ser, ni de lejos, el mejor partido de la UD.

Si los visitantes buscaron con más ahínco la portería contraria y consiguieron mantener el esférico en campo amarillo, la sensación fue que la UD cuando quisiera podía meter una marcha más y anotar el segundo. Lo llegó a convertir Viera tras pase de Vicente, pero el árbitro lo anuló por un fuera de juego dudoso.

La Unión Deportiva, fiel a su estilo, tocó y tocó. Movió de un lado a otro a un desesperado Sporting al que parecía que con solo la fe no le iba a bastar para puntuar en el Gran Canaria.

Pero este parecer cambió nada más comenzar el segundo tiempo. Una gran jugada individual de Jony puso el 1-1 en el marcador y seguidamente Sanabria, previo desajuste defensivo amarillo, desaprovechó una inmejorable ocasión a pase de Halilovic. La entrada del croata en el descanso tuvo el efecto deseado por el Pitu Abelardo y actuó de agitador para los suyos.

El Sporting no se rindió, pero la UD tampoco concedió regalos. La entrada de Momo y Willian José así lo indicó. Pero quedó claro quien era el que necesitaba los puntos como el comer.

En la recta final la necesidad sportinguista se impuso al calmado buen hacer grancanario. En los últimos 20 minutos el equipo asturiano inclinó el campo hacia el arco de Varas buscando un tanto vital en su lucha por la salvación. Pero el gol de la victoria nunca llegó, y el 1-1, para fortuna isleña, reinó en el marcador. Un empate que permite sumar un punto, llegar a los 40 y rozar el sueño de la salvación.