La Oliva aborda el derribo del mamotreto de Parque Holandés

19/03/2017

Lleva 25 años como criadero de ratas en Parque Holandés. Votemos pide decretar la caducidad de la licencia del proyecto para derribar el edificio. Si bien el propietario aún hoy podría ejecutar el proyecto porque el permiso se dio «sin fecha de caducidad». Pero, si no lo ejecuta, sí podría demolerse.

El edificio se construyó hace unos 25 años. Estaba destinado a ser un inmueble de oficinas para el puerto de El Jablito, que, aunque se descargaron camiones de piedra para hacer el dique, no terminaría saliendo adelante. Pasaron los años y el mamotreto se quedó allí, frente a la rotonda de entrada a Parque Holandés, como memorable antesala de las Dunas de Corralejo que, en dirección norte, se aparecen unos pocos kilómetros después a quienes circulan por la FTV-1.

Hoy las ruinas se han convertido en un nido de inmundicia, escombros y peligros para los niños que se meten dentro a jugar. Las quejas de los vecinos de Parque Holandés se repiten desde hace años, pero los sucesivos gobiernos municipales nunca han tomado cartas en el asunto. En el próximo pleno del Ayuntamiento de La Oliva, que se celebra el día 30 de marzo, se debate y vota una moción de Votemos encaminada a iniciar el expediente para decretar la caducidad de la licencia del inmueble y, una vez resuelto el trámite, instar al propietario a que presente un proyecto de demolición en un mes.

Según el edil que defiende la propuesta, los servicios jurídicos del Consistorio avalan la viabilidad legal de la misma. «Si el propietario no demuele, demolería el Ayuntamiento y luego se le pasaría la factura al propietario», explica Álvaro de Astica.

La última palabra, del propietario. Fuentes del grupo de gobierno de La Oliva señalan que «la licencia se dio sin fecha de caducidad, como se hacía antes» y, por tanto, el propietario aún hoy puede ejecutar el proyecto siempre y cuando se ajuste al permiso otorgado, esto es, «para oficinas y apartamentos». «Diferente es que se declare la caducidad, pero habría que dar audiencia a la empresa que solicitó la licencia, que, en su momento, fue Puertos La Oliva, para que aclare si va a ejecutar el proyecto». La legislación urbanística señala que, «con carácter general, las licencias caducan a los cinco años a contar a partir de que hayan pasado los dos primeros», es decir, a los siete años se podría declarar la caducidad, «pero siempre dando audiencia al propietario», según fuentes municipales. Al margen de los aspectos legales, desde Votemos aseguran que pretenden «lanzar un aviso a navegantes», ya que en abril presentarán propuestas similares sobre La Miranda y Las Agujas, urbanizaciones abandonadas a la entrada de Corralejo desde Grandes Playas. Sin embargo, en este caso, según el gobierno local, «lo que se está intentando es reactivar estas obras y hay inversores interesados».

Desidia política hacia el paisaje. Álvaro de Astica, edil de Votemos, denuncia que los edificios en ruinas del municipio de La Oliva demuestran «la desidia y desinterés hacia el paisaje por parte de todos los políticos que han pasado por el Ayuntamiento».