Mañana se inaugura el Archivo General Insular, que ha costado 2.484.240 euros

La memoria documental de la Maxorata estrena espacio

17/12/2014

Con la inauguración mañana, jueves, del Archivo General Insular, Fuerteventura gana una nueva infraestructura y recupera al mismo tiempo los primeros textos escritos en Canarias, que vuelven tras dos siglos después de su traslado fuera de la Isla.


El edificio, que se levanta con vocación emblemática, ha supuesto una inversión de 2.484.240 euros. La superficie total construida es de 3.557 metros  cuadrados en una parcela situada en la llamada zona institucional de Puerto del Rosario, en frente del conocido como Cabildo II, que alberga los departamentos de agricultura y medio ambiente, entre otros. El proyecto es obra de los arquitectos Nuría Vallespín, Jorge Arribas y Daniel Padrón, y se distribuye en cuatro plantas: sótano, planta baja, primera y segunda.


El inmueble tiene una doble finalidad del inmueble: la conservación de la memoria documental histórica; y  albergar funciones administrativas y de investigación. Todo esto lleva a su ordenación en dos zonas bien diferentes, articuladas por un amplio acceso y vestíbulo público en conexión con la plaza y la ciudad, accesible desde ambos lados del edificio, convirtiéndose en una prolongación de la plaza pública. A partir de ahí, un área de archivo perfectamente ordenada y compacta, concebida como un lugar donde el valor de su contenido y el funcionamiento del programa que encierra, se anteponen a cualquier otro condicionante de tipo arquitectónico evidenciándose en la rotundidad geométrica del volumen con que se plantea, señalan fuentes del Cabildo Insular.  Con respecto al otro bloque, dedicado a actividades culturales, se plantea con carácter público y la vocación de compartir y transmitir la información.

Textos del siglo xv. El nuevo Archivo General alberga los denominados Manuscritos Lulianos, que  son unos textos del siglo XV, relacionados con el entorno de Fray Juan de Santorcaz y San Diego de Alcalá, y considerados los más antiguos escritos en Canarias, combinan enseñanzas de Ramón Lull con anotaciones propias y referencias a Betancuria y Fuerteventura. Durante siglos permanecieron en la antigua capital, dando testimonio del papel relevante que la localidad desempeñó en la expansión atlántica.


Desde finales del siglo XIX fueron trasladados a Gran Canaria  para una mejor conservación, ante el peligro de deterioro que venían sufriendo en la Isla. Ahora vuelven a la Maxorata.