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La nueva playa de Anfi Tauro se ha convertido en una trampa para los residentes en primera línea. Sin el manto de callaos que le restaba energías, ahora las olas saltan sobre la arena que los cubre y amenazan con comerse las viviendas. El pasado jueves tuvieron el primer aviso. El reboso inundó una veintena de inmuebles.

Los problemas se le acumulan al Ministerio de Medio Ambiente en Mogán. Los  residentes  en primera línea de la playa artificial de Anfi Tauro han presentado denuncias en la Guardia Civil contra la Demarcación de Costas en Canarias, por las inundaciones que han sufrido sus viviendas el pasado jueves como consecuencia al parecer de las obras que se ejecutan en esta franja costera del municipio sureño.

«La arena depositada para hacer la nueva playa  ha modificado el perfil costero, sepultado el callao que quitaba energías a las mareas y acelerado la fuerza del oleaje, consiguiendo que  en la pleamar las aguas avancen más de cincuenta metros inundando los inmuebles y amenazando con sepultarlas bajo un manto de arena y agua», indicaron.

«Estamos desesperados, nadie nos hace caso y tememos que en las próximas mareas las consecuencias sean peores; creo que lo hacen con la intención de que nos vayamos», indicó ayer Amparo Llavata, quien lleva residiendo en el lugar más de trece años. Ella, como otros muchos residentes, forma parte del grupo de vecinos que hace más de una decena de años fueron realojados en este lugar tras arder las instalaciones del campamento de Guantánamo, perteneciente a la familia Martín, propietaria de la mayor parte de los inmuebles situados junto a la nueva playa.

Los vecinos hicieron constar  ante la Guardia Civil los daños ocasionados por el agua, que alcanzó una altura en algunos puntos de unos 40 centímetros e inutilizó lavadoras, neveras y frigoríficos. «A quién vamos a reclamar todo esto»,  se preguntaban los vecinos, quienes temen que el malecón de metro y medio de arena levantado por los trabajadores de la obra para protegerles se convierta en una trama más peligrosa que la propia marea. «Un golpe de mar puede meternos toda esa arena en nuestras casas», afirmaba  Juan Carlos Díaz.

Respecto al muro, aclaran que lo hicieron de manera forzada. «Ellos se mostraron indiferentes pero cuando vieron la que se podía liar, entonces actuaron, porque los vecinos estábamos dispuestos a todo», afirman.

El servicio de limpieza municipal  retiró residuos tras las visita de la alcaldesa Onalia Bueno y un técnico de Costas acudió a inspeccionar y hablar con los vecinos sin ofrecer soluciones.