La Mancomunidad del Norte recibe una orden de desalojo

La crisis que vive la Mancomunidad del Norte de Gran Canaria es más grave de lo que alguna de las partes quiere dejar traslucir. A los posibles despidos de trabajadores para reducir la deuda, sin precisar por parte de la Mancomunidad, se suma una orden de desahucio de su sede.

Los principales afectados de la «mala gestión» de la Mancomunidad del Norte «somos los trabajadores», a los que oficialmente nadie se ha dirigido para informarlos de la situación ni de la precariedad de sus puestos de trabajos. Son nueve y, por el momento, una piña. Tanto es así que aunque en principio se estudia despedir sólo a tres, el grupo se ha unido en defensa de todos los puestos de trabajo. Sin embargo, hay un miedo latente, pues «a nadie le gusta quedarse sin empleo», y ninguno de ellos se atreve a poner nombre propio a sus críticas.

El viernes pasado la Mancomunidad celebró pleno, y en él se volvió a tratar la posibilidad, cada vez más firme, de reducir personal «para sanear las cuentas». Como informó la pasada semana José María Ponce, alcalde de Arucas, se despedirá a los trabajadores «que no son indispensables». Lo que por ahora nadie sabe es quiénes son esos. La propia Mancomunidad está elaborando un informe para clarificar quiénes son los elegidos. Precisamente, los trabajadores de la Mancomunidad critican que sea una de las partes interesadas la que redacte el informe que decidirá sobre su futuro laboral.

Pero en plena crisis, quizás lo más llamativo sea que la Mancomunidad del Norte está a punto de quedarse sin sede, pues sobre ella pesa una orden de desahucio. Se da la circunstancia de que el edificio de Quintanilla que alberga la sede de la Mancomunidad es propiedad de su gerente, Luis Hipólito Hernández. Éste, a través de un bufete de abogados, remitió el pasado viernes a la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte un requerimiento de desalojo a fecha de 31 de diciembre de 2007. O lo que es lo mismo, Hernández no tiene intención, en principio, de renovar el contrato de arrendamiento del local social a la Mancomunidad.

Ahora mismo Luis Hipólito Hernández recibe unos 2.000 euros al mes en concepto de alquiler. Pero no parece suficiente. Varias fuentes indican que el gerente de la Mancomunidad quiere que se incremente la mensualidad del alquiler, además de que la corporación norteña sufrague la reforma del inmueble. Mientras los ayuntamientos estudian las demandas de Hernández, los trabajadores se preguntan si no sería «más viable, y lógico», reducir gastos en este apartado. Además, el gerente cobra al año en torno a los 54.000 euros brutos, más dietas, más coches, más factura de teléfono móvil, más viajes... «¿Y van a reducir gastos despidiendo a uno de nosotros, simples empleados?».

Temas

Arucas