La isla inédita: Una Gran Canaria que estaba oculta

22/12/2012

Hasta el próximo día 1 de marzo la Casa de Colón exhibe la muestra Gran Canaria desconocida, una colección de sesenta estampas fotográficas que fueron captadas a finales del XIX, décadas después de que el daguerrotipo llegara a la isla tras presentarse como un novedoso artilugio en París en 1839. Nunca antes habían sido exhibidas algunas de estas singulares instantáneas, que llevaban 120 años conservadas en placas de vidrio  emulsionadas al colodión ó en copias positivas de papel albuminado y que el mencionado museo americanista nos presenta. Digitalizadas, catalogadas y documentadas para la ocasión por el Archivo de Fotografía Histórica de Canarias de la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC) del Cabildo grancanario, el conjunto de fotografías nos muestra una isla capturada en color sepia que nos descubre el sereno pulso de la vida doméstica de sus habitantes en aquella incipiente ciudad que empezaba a consolidarse al borde del mar.
Más allá del valor intangible y sentimental de las imágenes exhibidas en la Casa de Colón, esta muestra pretende poner en valor la importancia de la preservación del rico patrimonio fotográfico que data desde hace más de 170 años, garantizando la adecuada protección jurídica de un legado cultural de valor incalculable. Por ello, instituciones de referencia como la FEDAC, emprendieron desde hace una década una sistemática labor de localización, catalogación, digitalización y difusión del patrimonio fotográfico capturado de Gran Canaria. Cinco millones de imágenes han podido ser vistas por la ciudadanía en el portal de su archivo www.fotosantiguascanarias.org , que recibe más de 120.000 visitas anuales, cifra que da cuenta del interés que genera este tipo de patrimonio en los grancanarios.
Gabriel Betancor es el técnico responsable del Archivo Fotográfico de la FEDAC, fundación que ha digitalizado por ahora más de centenar de placas y copias positivas del fondo de la Casa de Colón, integrado por dos centenares de frágiles piezas datadas entre finales del siglo XIX e inicios del XX, de formatos variados entre las que destacan los negativos en placas de vidrio y positivados en albúmina, con imágenes estereoscópicas. Según el citado especialista «nuestra posición geográfica en esta parte del Atlántico explica la riqueza del patrimonio fotográfico histórico en Canarias. El daguerrotipo, la primera técnica de obtención de imágenes se presenta en París en agosto de 1839, y al mes siguiente este nuevo formato de conservación y transmisión de la cultura humana ya estaba presente en nuestro Archipiélago. A partir de entonces, el impacto de la fotografía en Canarias será muy rápido».
Las 70 imágenes expuestas están firmadas por fotógrafos locales y extranjeros, preferentemente británicos, que se instalaron en Gran Canaria durante el último tercio del siglo XIX, como Ojeda Pérez, Joao da Luz Perestrello, Carl Norman, Ellerbeck o Charles Nanson y Hensen, entre otros. Aproximadamente una docena de estos fotógrafos se ganaban la vida en la capital con sus estudios en aquella época documentando la vida social de 1850 en adelante. Un grueso importante de esa colección la adquirió en 2011 el Cabildo al canario residente en Londres, Manuel Jesús Martín Martínez. Para Betancor, el estado de esta colección es «relativamente bueno y su posible deterioro se estabiliza y controla ahora en la cámara de conservación del mencionado museo». 

Blindaje jurídico
A juicio de Betancor, «los grancanarios cada vez somos más conscientes de la importancia de conservar y poner en valor nuestro patrimonio fotográfico histórico, uno de los más notables y significativos junto al de comunidades como Cataluña, Madrid o País Vasco. El valor de este ingente depósito estriba en que reúne todas las técnicas de obtención de imágenes, desde el daguerrotipo a la fotografía de gelatina bromuro».
Lo que se precisa ahora es que la Administración dote de la adecuada protección jurídica a este patrimonio generado y legado por los grancanarios desde casi dos siglos, constituyendo formalmente el Archivo de Fotografía Histórica de Gran Canaria; un Archivo del que, en la práctica ya disfruta la sociedad gran canaria gracias a la iniciativa de la FEDAC. «Sin este acto de constitución desgraciadamente nuestro patrimonio fotográfico histórico está en peligro de desaparición. Ese es el reto para nuestra isla: preservar para las generaciones venideras la imagen que hemos presentado en los últimos 170 años, o dejar que esa memoria se difumine y se borre», subraya.
Aún existen archivos notables sobre Canarias que se custodian en el extranjero que, merced al establecimiento de posibles acuerdos, podrían regresar a las Islas. Para Gabriel Betancor se trata de «importantes fondos y colecciones que es conveniente estén custodiadas en Canarias, o al menos que los investigadores canarios pudiesen acceder a sus conversiones digitales. Sin ánimo de ser exhaustivo vale la pena mencionar diversos custodiados por TVE, Ministerio de Cultura del España, Fototeca de Sevilla o  FFAA del Aire. Fuera de España cabe destacar los fondos de los Ministerios de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña y Alemania, a través de sus informes consulares,... todo ello sin mencionar importantes colecciones privadas que se localizan en Italia, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Argentina, Venezuela, Cuba o México, entre otros países», añade.
Por ello la ONU, a través de la UNESCO, viene reiterando desde hace 25 años la atención de los gobiernos hacia el delicado patrimonio fotográfico de los pueblos que está en riesgo de desaparecer y que también pertenece al legado cultural de la humanidad. «La fotografía se escribe con luz –precisa Betancor– y nos queda muy poco tiempo para preservar los registros que aún conservamos. La Unión Europea tasa en cuatro millones de horas el patrimonio audiovisual que custodian instituciones de su arco comunitario, mientras que el tiempo que exigiría la concienzuda tarea de su preservación técnica no iría más allá de diez años». Lamentablemente, ni existe a nivel mundial una legislación adecuada que proteja este patrimonio, ni se han desarrollado por completo protocolos técnico-científicos para su conservación y difusión a largo plazo. «Es por ello que la UNESO  apremia a los estados miembros de la ONU para que reconozcan en sus legislaciones este tipo de patrimonio y establezcan la profesión de archivero audiovisual para preservar su patrimonio», asevera.
A los ensayistas que sentencian que sobre la base de la memoria las sociedades avanzadas no generan sino melancolía y nostalgia, renunciando así a las posibilidades que abre un presente y un futuro siempre sorprendentes, Betancor les puntualiza. «Como archivero audiovisual trabajo para el futuro. Mi ocupación no es cultivar una concepción melancólica, mi ocupación es garantizar que las generaciones venideras puedan contemplar la imagen que nuestro presente les legue; que puedan mantener abierta una ventana por la que contemplar ese pasado que es nuestro presente. Mi ocupación estriba en que dentro de 200 años la sociedad canaria del futuro pueda ver cómo ha sido la Gran Canaria en los siglos XIX, XX y XXI».