La historia de un 'sin techo' que volvió a la vida gracias a Cáritas

José Antonio Soria llego hace cinco años a Gran Canaria. Al poco tiempo de llegar se vio sin dinero, sin trabajo y viviendo en la calle. Gracias a la ayuda prestada por Cáritas, José ha rehecho su vida. Ahora trabaja como educador social en uno centro de la Cáritas.

José Antonio Soria llegó a Gran Canaria con la ilusión y las ganas de buscar un trabajo, pero el destino le tenía otros planes preparados. Tras agotar todo el dinero se vio «tirado» en la calle.«Lo pasas verdaderamente mal, la gente no se puede hacer una idea. Intentas dormir en la calle pero no puedes. Te expones a sufrir una agresion. Yo sufrí una», afirma José Antonio Soria.

José relató su historia personal durante la presentación de la campaña por el Día Nacional de Los Sin Techo. «Cada año pedimos lo mismo y la situación no cambia», afirma Paqui Bonni, directora general de Cáritas. «La gente te mira muy mal cuando vives en la calle. Somos personas normales, no bichos raros», asegura Soria.

Ante esta situación, José decide pedir ayuda a Cáritas Diocesana. «En el centro sólo pudieron darme comida y una ducha. Pero la odisea de vivir en la calle seguía ahí», comenta Soria.

La situación llegó a tal extremo que tuvo que pasar cinco días ingresado en un hospital. «Me dieron el alta con la idea de que me siguiera recuperando. ¿Cómo pretendía que mejorase viviendo en la calle? Al final tuve una recaída fortísima», comenta Soria.

Tras el ingreso en el hospital, José vuelve a la calle donde se enfrenta a su cruda realidad. «Mi lecho era el cielo, el suelo, mi cama; la esperanza, mi abrigo», afirma. Tras una semanas de espera, José consigue una plaza en la casa hogar Mafasca, tutelada por Cáritas Diocesana. Aquí es donde su vida comienza a cambiar radicalmete de rumbo. «Poco a poco con la ayuda de los voluntarios de Cáritas conseguí salir del pozo en el que estaba. He rehecho mi vida y sigo avanzando poco a poco», reflexiona emocionado.

José Antonio ha vuelto ahora a la casa hogar Mafasca como educador social. «Cáritas me ha dado todo. Estoy feliz y tengo una vida», sentencia.

Cada vez más mujeres carecen de hogar.

El aumento registrado por Cáritas Diocesana en el número de personas sin hogar, que han acudido a pedir ayuda a lo largo de este año, refleja un aumento en el número de mujeres ‘sin techo’. Si en 2005 este colectivo representaba casi el 15% del total de los sin techo en Canarias, en la actualidad superan ya la barrera del 20%.

«Estamos viendo cada vez más casos de mujeres sin hogar. Incluso hay familias en esta situación. Denunciamos que no se está haciendo nada. Las administraciones deben poner los recursos suficientes para evitar estas situaciones», afirma Paqui Bonni, directora general de Cáritas Diocesana. El 41% de los sin techo viven en la calle, un 6% en pensiones y un 8% en infraviviendas. «Es una situación sangrante», añade Bonny.

Cada vez más mujeres carecen de hogar.

El aumento registrado por Cáritas Diocesana en el número de personas sin hogar, que han acudido a pedir ayuda a lo largo de este año, refleja un aumento en el número de mujeres ‘sin techo’. Si en 2005 este colectivo representaba casi el 15% del total de los sin techo en Canarias, en la actualidad superan ya la barrera del 20%. «Estamos viendo cada vez más casos de mujeres sin hogar. Incluso hay familias en esta situación. Denunciamos que no se está haciendo nada. Las administraciones deben poner los recursos suficientes para evitar estas situaciones», afirma Paqui Bonni, directora general de Cáritas Diocesana. El 41% de los sin techo viven en la calle, un 6% en pensiones y un 8% en infraviviendas. «Es una situación sangrante», añade Bonny.