Violencia machista

La historia de Jane, la víctima de violencia machista

El municipio de Santa Brígida mostró este jueves su repulsa por la muerte de Jane Railton, que falleció el martes después de un mes ingresada tras presuntamente ser agredida por su pareja. Miembros de la corporación y residentes en la Villa arroparon a los cuatro hijos de la mujer y pidieron no más «asesinatos machistas».

Steve, Laura, Daniel y Carla, los cuatro hijos de Jane Railton, estaban ayer devastados por el dolor. Fue un minuto de silencio muy largo, que terminó con un intenso aplauso de las más de 100 personas que quisieron arropar a la familia. El alcalde, José Armengol, agradeció en nombre de ellos la solidaridad mostrada por los satauteños y expresó su repulsa por los «asesinatos machistas». «Es un día triste para Santa Brígida, pero también para todas las mujeres y la sociedad en general», dijo. Elena Máñez, consejera insular de Servicios Sociales, pidió a la ciudadanía que se implique y denuncie si sospecha casos de malos tratos. «La prevención es fundamental».
La muerte de Jane llegó en el momento más inesperado, según relatan sus allegados, cuando ya estaba ingresada en planta del hospital, podía comer e incluso hablar. Se estaba recuperando de la brutal agresión que sufrió el 21 de julio, presuntamente a manos de su pareja sentimental, que actualmente está en prisión provisional. El deceso cayó como un mazazo porque confiaban en su recuperación.
La fallecida nació en Reino Unido el 2 de agosto de 1958, acaba de cumplir 58 años. Trabajó en ocasiones de camarera y dio clases de inglés particulares. Su amiga María la recuerda como una persona «maravillosa». De la misma forma la describían cuatro vecinas, dos Alicia y dos Pino. «Era muy buena persona y buena vecina», contaban ayer. Pero lo que sí reconocen es que «sufrió mucho en su vida». La gente le ayudó tras la separación de su anterior marido. «No se lo merecía, ni ella ni nadie», sentencian. Todos las recuerdan viendo pasear a sus perros, en el casco donde vivió muchos años y en los últimos tiempos en La Angostura, donde residía con Ángel P. R. Sobre él, de 54 años, chófer del centro de El Sabinal, las recuerdos de quienes le conocen no son tan buenos. Dicen que tenía un carácter huraño y a veces  violento, y hasta que ya fue denunciado por una anterior mujer por presuntos malos tratos.

Una británica que eligió Canarias

Jane Railton llevaba 40 años en Santa Brígida. Cuando terminó de estudiar en Inglaterra, con 16 años, se puso a trabajar para reunir dinero porque su ilusión era viajar. Recorrió Europa, pasó por Francia, España y el norte de África, hasta que recaló en San Sebastián, donde conoció a su primer marido. Después decidieron mudarse a Las Palmas de Gran Canaria, con la idea de que fuera algo temporal, pero finalmente se quedaron en la isla. Tres de sus hijos nacieron en Canarias, aunque uno de ellos lo hizo en la Península cuando estaban de vacaciones. Se quedaron en Santa Brígida porque era un sitio tranquilo, ideal para criar a sus hijos, como ella misma reconoció en una entrevista hace más de un año para una exposición de personajes de la Villa. Contaba que cuando llegó no había supermercados, solo pequeñas tiendas de aceite y vinagre, y que por ser extranjera despertaba la curiosidad de la gente. «Era muy solitario y muy difícil para mí porque no hablaba bien español», rememoraba. «En Inglaterra me siento como extranjera» relataba. No volvió a su país tras la muerte de sus padres, hace más de 20 años.