La felicidad de vivir en un solar

18/10/2008
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Dos perros, dos gallinas y un gallo conforman la familia de Nicolás Jiménez, un hombre de 58 años que vive desde hace tres meses en un solar sin construir en el barrio ingeniense de La Hoyeta. Con una pensión de 414 euros, Nicolás asegura que «no necesita nada más para vivir», aunque agradece que «le echen una mano».

Tras separarse de su familia, Nicolás vivió durante un tiempo en las calles de Vecindario, hasta que decidió trasladarse al solar donde vive hoy en día, el cual ha acondicionado para vivir «medianamente bien». Y es que, a pesar de las condiciones en las que está el solar, Nicolás «no echa nada en falta».

Se ducha en un pequeño invernadero que ha fabricado el mismo, hace de comer en una pequeña cocina de gas en el mismo cuarto donde duerme, lava la ropa en un cubo con agua y tiende en una liña puesta por él. El poder hacer todo esto tiene que «agradecérselo a su vecino», quien cada cierto tiempo le llena los dos bidones que tiene de agua.

Ayudas. A pesar de la situación que vive desde hace tres meses, Nicolás no ha querido pedir ningún tipo de ayuda. «La gente me dice que porqué no pido que me ayuden a pagar un piso de alquiler pero yo no quiero irme de aquí», comenta Nicolás. El ingeniense no quiere dejar a sus animales ni «la vida que llevo ahora, porque soy muy feliz».

El presidente de la asociación de vecinos de La Hoyeta lleva varias semanas solicitando ayuda al Ayuntamiento de Ingenio para que busque una solución a la situación de Nicolás, pero «de momento no hemos recibido respuesta alguna», asegura Oliver, hijo del presidente.

Los vecinos del barrio comentan que «es una persona tranquila, que no molesta a nadie ni pide nada». Además, a pesar de vivir en estas condiciones, Nicolás «va siempre aseado y limpio, no parece que viva en ese solar», comentan.